lunes, 8 de mayo de 2017

El Informe Casabona. Sergio Vila-Sanjuán

"no existe para él un sentido de la vida, un hilo conductor que adelante y explique (o desmerezca) las acciones que se van sucediendo en nuestras biografías. No: lo que existe son sucesivas vías que se van abriendo, rutas a explorar, medios de transporte que pueden abordarse o dejar escapar llevándose el misterio de lo que hubiera podido ocurrir tras ocupar nuestro asientos en ellos. No hay una dirección en la existencia: existen oportunidades que podemos asir o soltar, investigar o ignorar".

viernes, 7 de abril de 2017

Cada siete olas. Daniel Glattauer.

Pero lamentablemente la felicidad no se compone de mensajes de correo electrónico.
 
¿De qué entonces? ¿De qué se compone la felicidad? ¡¡¡Dímelo, me gustaría muchísimo saberlo!!!
 
De seguridades, intimidades, puntos en común, atenciones, vivencias, inspiraciones, ideas, fantasías, desafíos, objetivos, Y te aseguro que la lista está incompleta.
 
Sí, pero (...). No, sin peros. ¡Sí!
 
¡Muy bien! ¿Y para esa interesante cadena causal has tardado treinta minutos, querido mío? ¿SÓLO treinta minutos? ¿Me permites analizar? Primero un "sí" de la afirmación aparentemente decidida. Luego una coma del esperable añadido. Luego un "pero" de la anunciada restricción. Luego un paréntesis redondo del arte formal escrito. Luego tres puntos de la misteriosa diversidad de ideas. A continuación, suficiente disciplina para cerrar el paréntesis y envolver la confusión anónima. A continuación, un punto conservador, para mantener el orden exterior en el caos interno. Luego, de repente, un obstinado "no" de la negativa aparentemente decidida. De nuevo, una coma del inminente complemento. A continuación, un "sin" del rechazo intransigente. Luego más "peros", peros que se disipan, peros que sólo están ahí para demostrar que no hay más peros. Todas las dudas insinuadas. Ninguna duda expresada. Todas las dudas expulsadas. Al final hay un valiente "sí" con obstinados signos de admiración. Resumiendo: "Sí, pero (...). No, sin peros. ¡Sí!. Qué magnífico rondó de tu veleidad. Qué fascinante ronda de tu proceso de decisión desarrollador en público. Este hombre sabe exactamente que no sabe lo que quiere. Y sabe transmitir mejor que nadie ese saber a la persona afectada.
 
Desde luego puedes orientar tu vida en ese sentido, puedes esperar que llegue una persona que te lo dé todo. Entonces tendrás esa maravillosa, seductora y emocionante ilusión de todo, que te hace palpitar el corazón, que te hace soportable una vida con síntomas carenciales crónicos hasta que agotas la ilusión. Entonces sólo se siente la falta. Conozco bastante bien esa sensación. Ya no significa nada para mí. Ya no aspiro al ideal.

viernes, 31 de marzo de 2017

Contra el viento del norte. Daniel Glattauer

¿Qué quiere decir "nada importante"? Nada de nada, aún no hemos contado nada de nuestras vidas, nada de lo que constituye la vida cotidiana, de la que podría ser importante para alguno de los dos.
Nos comunicamos en el vacío. Hemos tenido la gentileza de confesar a qué actividad profesional nos dedicamos. Tú en teoría me harías una bonita página web y yo, a cambio y en la práctica, la someto a (malos) psicogramas lingüísticos. Eso es todo. Sabemos por una deplorable revista que vivimos en la misma gran ciudad. ¿Y qué más? Nada. No hay ninguna otra persona a nuestro alrededor. No vivimos en ninguna parte. No tenemos edad. No tenemos rostro. No hacemos distinción entre el día y la noche. No vivimos en ninguna época. Lo único que tenemos son nuestras dos pantallas, cada cual de manera estricta y secreta por su cuenta, y compartimos una afición: nos interesamos por una persona absolutamente desconocida.

Después de cinco años de presente sin futuro, por fin me he resignado al pretérito imperfecto.

Lo mejor de todo era siempre volver a empezar. Como a los dos nos apasionaba tanto volver a empezar, lo hacíamos cada dos meses. Cada uno era para el otro "el gran amor de su vida", pero nunca cuando estábamos juntos, sólo mientras nos esforzábamos por volver a estarlo.

Uno adapta sus sentimientos al entorno sin descanso, es indulgente con quienes ama, asume cientos de pequeños roles cotidianos, hace equilibrios, compensa, sopesa para no poner en peligro toda la estructura, pues uno mismo forma parte de ella.

martes, 21 de marzo de 2017

La Odisea. Homero.

Habitantes de Ataca, oíd lo que voy a deciros. ¡Que ningún rey con cetro sea ya de su grado clemente ni piadoso ni albergue justicia en su pecho! ¡Malvado siempre sea y sus obras injustas! No queda entre todas estas gentes que tuvo en su reino, por él gobernadas con paterna bondad, quien se acuerde de Ulises divino. Y no causan de cierto mi enojo los fatuos galanes con sus hechos violentos y sórdidas tramas, pues ellos las cabezas se juegan al fin devorando por fuerza la despensa de Ulises que juzgan por siempre perdido; quien me indica es el resto del pueblo, pues todos estáis como mudos ahí sin alzar vuestra voz ni hacer frente a esos hombres ni, siendo los más, ponéis coto a los menos.

Al mostrarse la Aurora temprana de dedos de rosa, tras uncir los corceles subieron al carro vistoso y dejaron el pórtico atrás y el umbral resonante. Al chasquido del látigo el tronco voló sin pereza y salieron al campo y sus trigos: en una jornada terminaron su ruta, así adelantaban los potros.

Con aquel dulce viento gozándose Ulises divino desplegó su velamen; sentado rigió con destreza el timón; no bajaba a sus ojos el sueño, velaba a las Pléyades vuelto, al Boyero de ocaso tardío y a la Osa, a q otros dan nombre del Carro y que gira sin dejar su lugar al acecho de Orión; sólo ella de entre todos los astros no baja a bañarse al océano.

Tenebrosa caverna se abre a mitad de su altura orienta a las sombras de ocaso y al Erebo: a ella puesto el caso acosad, noble Ulises, el hueco navío. Ni el más hábil arquero podría desde el fondo del barco con su flecha alcanzar la oquedad de la cueva en que Escilla vive haciendo sentir desde allí sus horribles aullidos. Se parece su grito, en verdad, al de un tierno cachorro, mas su cuerpo es de un monstruo maligno, al que nadie gozara de mirar aunque fuese algún dios quien lo hallara a su paso; tiene en él doce patas, mas todas pequeñas, deformes, y son seis sus larguísimos cuellos y horribles cabezas cuyas bocas abiertas enseñan tres filas de dientes apretados, espesos, henchidos de muerte sombría. 

Contestando a su vez la discreta Penélope dijo: "Tan suspensa, hijo mío, he quedado entre mí que no puedo dirigirle palabra ni hacerle pregunta ni alcanzo tan siquiera a firmar frente a frente su rostro. Si el huésped es Ulises realmente que ha vuelto a su casa, sabremos comprobarlo él y yo entre nosotros: tenemos señales que guardamos secretas los dos y que nadie conoce.

lunes, 20 de febrero de 2017

El diablo enamorado. Jacques Cazzote

Querría enseñarte a amar como yo, y estarías, por ese sentimiento solo, por encima de todos tus semejantes; pero el orgullo humano aspira a otros goces. La inquietud natural no le permite disfrutar de una felicidad sino puede prever una mayor en perspectiva.

sábado, 18 de febrero de 2017

Tres días y una vida. Pierre Lemaitre.

El también se sentía lejos de aquel mundo, distinto, más moderno, y el pueblo le parecía viejo, inmovilista y estrecho de miras, lo odiaba.

Le costaba invocar el recuerdo de aquella gente... parecían conservar una vigencia absoluta. Como si el pueblo y su propia vida, pasados los años, siguieran siendo el patio de recreo.

domingo, 5 de febrero de 2017

La sonrisa de la Gioconda. Aldous Huxley.

Juanita: ¿Por qué eres tan cínico, Enrique?
Enrique: Porque me gozo en los placeres de una conciencia tranquila. El cinismo no es más que una sencilla confesión sin arrepentimiento. Se reconocen los propios pecados y así se libra uno de la desagradable necesidad de la ocultación y de la hipocresía; pero habiéndolos confesado ni se arrepiente uno ni se enmienda.

Es muy fácil ser heroico en una crisis. Lo difícil es llegar a serlo a medias en tiempos normales.

Esto es lo que hace al hombre moderno tan estúpidamente pretencioso. Vive en un horrible universillo de fabricación casera y cree que ha conquistado el Universo de Dios. Pero el hombre no ha conquistado nada, simplemente ha cambiado las condiciones de la batalla.

Se puede luchar contra la malicia. Pero contra la estupidez bien intencionada...

Hemos vivido bajo cristales. Contemplamos el lado desagradable de la vida, sin que nos roce. Estamos protegidos por un muro de dinero y privilegio. Es transparente pero fuerte. Nos encontramos a salvo. Pero algunas veces se rompe el cristal y entonces nos horrorizamos por lo que se nos viene encima, nos quedamos abrumados.

La vida ha de vivirse hacia delante, pero sólo puede comprenderse en retrospectiva. Por eso creo que hacemos los descubrimientos importantes demasiado tarde.