lunes, 30 de diciembre de 2019

Viaje al pasado. Stefan Zweig.

"... mientras él en medio de aquel torbellino de gente que pasaba a su lado en aluvión, no la veía más que a ella, como si fuese lo único que existiera, sustraído al tiempo, sustraído al espacio, en un curioso trance en el que la pasión embotaba sus sentidos."

"Sólo cuando uno levantaba la vista, veía, velada por la oscura nebulosa de la incierta sombra de las lámparas, la tierna mirada del otro que se dirigía hacia él con amor."

"Pero el amor sólo se confirma de verdad como tal cuando deja de revolverse dolorosamente en el interior de uno, oscuro como un embrión, y es nombrado con los labios y el aliento, cuando se atreve a confesar su existencia."

"Cuando uno se hace mayor, busca su propia juventud y se alegra tontamente al revivir pequeños recuerdos.

"No se cruzaron con nadie, sólo sus calladas sombras se arrastraban por delante de ellos y siempre que una farola iluminaba sus figuras perpendicularmente, las sombras se fundían una con otra, como si se abrazasen, se ensanchaban ansiando unirse cuerpo con cuerpo en una sola figura, luego se apartaban una vez más, para volver a abrazarse, mientras ellos caminaban cansados, respirando profundamente. Él observaba hechizado ese curioso juego, el cogerse y alejarse y volverse a coger de aquellas figuras sin alma, cuerpos de sombra, que, sin embargo, no eran sino reflejo de los suyos propios;"

domingo, 29 de diciembre de 2019

Miau. Benito Pérez Galdós.

"...es un hombre honrado, y el Gobierno de ahora es todo de pillos. Ya no hay honradez, ya no hay cristiandad, ya no hay justicia. ¿Qué es lo que hay? Ladronicio, irreligiosidad, desvergüenza."

"Tiempo hacía que estaba resignado a que su señora llevase los pantalones. Era ya achaque antiguo que cuando Pura alzaba el gallo, bajase él la cabeza fiando al silencio la armonía matrimonial."

"¿Cómo habían de comprender las pobres cursis a un ser de esfera o casta superior a la de ellas por la figura, los modales, las ideas, las aspiraciones y hasta por los defectos?"

"¿Qué ha sucedido aquí? Lo natural, lo lógico en estas sociedades corrompidas por el favoritismo. ¿Qué ha pasado?, que al padre de familia, al hombre probo, al funcionario de mérito, envejecido en la Administración, al servidor leal del Estado que podría enseñar al Ministro la manera de salvar la Hacienda, se le posterga, se le desatiende y se le barre de las oficinas como si fuera polvo. Otra cosa me sorprendería; esto no. Pero hay más. Mientras se comete tal injusticia, los osados, los ineptos, los que no tienen conciencia ni título alguno, apandan la plaza en premio a su inutilidad."

"Al que merece, desengaños; al que no, confites. Esta es la lógica española. Todo al revés; el país de los viceversas…"

"La infancia es implacable en sus resentimientos, y la amistad no tiene raíces en ella."

"La religión, entiendo yo, es el ropaje magnífico con que visten la nada para que no nos horrorice… ¿No crees tú lo mismo?»."

"Verdad que en mi perra existencia llena de trabajos y preocupaciones, no he tenido tiempo de mirar para arriba ni para enfrente… Siempre con los ojos hacia abajo,"

"«¡Oh dichosa edad de la despreocupación y del qué se me da a mí! Dios os la prolongue. Haced todos los disparates que se os ocurran, jóvenes, y pecad todo lo que podáis, y reíos del mundo y sus incumbencias, antes que os llegue la negra y caigáis en la horrible esclavitud del pan de cada día y de la posición social»."

martes, 10 de diciembre de 2019

Montaigne. Stefan Zweig.

"Sólo aquel que tiene que vivir en su alma estremecida una época que, con la guerra, la violencia y las ideologías tiránicas, amenaza la vida del individuo y, en esta vida, su más preciosa esencia, la libertad individual, sabe cuánto coraje, cuánta honradez y decisión se requiere para permanecer fiel a su yo más íntimo en estos tiempos de locura gregaria, y sabe que nada en el mundo es más difícil y problemático que conservar impoluta la independencia intelectual y moral en medio de una catástrofe de masas."

"Y, a los de nuestra generación, nos parecía que Montaigne daba tirones inútiles a cadenas que creíamos rotas hacía tiempo, sin sospechar que el destino las había forjado ya de nuevo para nosotros, más duras y crueles que nunca."

"Una de las misteriosas leyes de la vida es que descubrimos siempre tarde sus auténticos y más esenciales valores: la juventud, cuando desaparece; la salud, tan pronto como nos abandona, y la libertad, esa esencia preciosísima de nuestra alma, sólo cuando está a punto de sernos arrebatada o ya nos ha sido arrebatada."

"Dejad que el joven examine y pase por el tamiz todo lo que lee y no acepte nada por la simple confianza, fe o autoridad. Deben presentársele las más diversas opiniones. Si es capaz, sabrá escoger; si no, permanecerá en la duda. Quien sigue a otro, no sigue nada, no encuentra nada, ni siquiera busca algo».

"«Mi biblioteca es mi reino y en ella trato de que mi gobierno sea absoluto».

"Los libros le cuentan sus puntos de vista, y él responde con los suyos. Expresan sus pensamientos y le inspiran otros. No molestan cuando él guarda silencio; sólo hablan cuando él les pregunta. Éste es su reino. Ellos están a su servicio."

"Todo público es un espejo; todo hombre presenta otro rostro cuando se siente observado."

"Pero, para comprenderse, no basta con observarse. No se ve el mundo, si sólo se mira la propia niebla. Por eso lee historia, por eso estudia filosofía, y no para que estas disciplinas lo instruyan y lo convenzan, sino para ver cómo han actuado otros hombres y comparar su yo con otros yoes."

"No se puede aleccionar a los hombres, sólo guiarlos para que se busquen a sí mismos, para que se vean con sus propios ojos."

"Para ser libre hay que carecer de deudas y lazos y, sin embargo, estamos atados al Estado, a la comunidad, a la familia; nuestros pensamientos están sometidos a la lengua que hablamos. El hombre aislado, completamente libre, es un fantasma. Es imposible vivir en el vacío. Consciente o inconscientemente, somos por educación esclavos de las costumbres, de la religión, de las ideologías; respiramos el aire de la época."

"Quien piensa libremente, respeta toda libertad sobre la tierra."

"Pero si a los reyes no les gustan aquellos que buscan su favor, les gustan menos todavía aquellos que no lo buscan."

"ha conseguido lo que Platón considera como lo más difícil del mundo: abandonar la vida pública con las manos limpias, y con orgullo hace balance de su vida: «Ni siquiera quien me viese hasta el interior del alma me encontraría culpable ni de la aflicción y ruina de nadie, ni de venganza o envidia, ni de ofensa pública, ni de innovación y tumulto, ni de infidelidad a mi palabra, y pese a cuanto la licencia de la época permite y enseña a todos, no he metido la mano ni en los bienes ni en la bolsa de francés alguno, y no he vivido sino de la mía, en la guerra como en la paz, y no me he servido del trabajo de nadie sin salario... Yo tengo mis leyes y mi tribunal para juzgarme»."

lunes, 25 de noviembre de 2019

El diamante de Moonfleet. John Meade Falkner

Cuando los hombres dicen amar un lugar o una ciudad, puedes tener por seguro de que lo que aman no es el lugar o la ciudad, sino a alguien de allí, ahora o en el pasado; en éste último  caso lo que desean es volver al lugar para rendir homenaje a su memoria.

Hablar de las penas profundas que siente uno suele resultar fatigoso y aburrido para nuestro prójimo. Además, ni los hombres más sabios son capaces de expresarlas con justeza, mucho menos nosotros, y aun cuando pudiéramos, la memoria se vería incapaz de afrontar su recuerdo.

La verdad es que siempre me había tratado de modo demasiado estricto, seguramente sus intenciones eran buenas, pero tanta severidad me impidió quererla.

Este gran poeta de la antigüedad ya nos aconsejaba moderación a la hora de llorar a los muertos. No te consumas en un llanto perpetuo, escribió en La Ilíada.

lunes, 28 de octubre de 2019

Lluvia fina. Luis Landero.

Hay algo en las palabras que, ya de por sí, entraña un riesgo, una amenaza, y no es verdad que el viento se las lleve tan fácilmente como dicen. No es verdad. Puede ocurrir que ciertos ecos de los dichos, y hasta de los dichos más triviales, sigan como en letargo durante muchos años, latiendo débilmente en un rincón de la memoria, esperando una segunda oportunidad de regresar al presente para aumentar y corregir lo que no quedó del todo claro en su momento, y a menudo con una elocuencia y un alcance significativo que exceden con mucho a los que tuvieron en su origen.


Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas.


...Las historias, por fantásticas que sean, no son nunca inocentes.


Las aguas del pasado siempre bajan turbias y, lo que es peor, enturbian también las del presente.


...Sus verdaderos compañeros no son los de la estafeta sino otros muy distintos, gente que bordea los límites, que cabalga con el diablo al lado, gente que ha vuelto del infierno, y que una vez fueron reyes del inframundo.


Una vez, en algún momento de primera juventud, quizá con quince o dieciséis años, oyó o leyó en alguna parte, o bien intuyó por sí mismo, que la vida se resuelve siempre en fracaso. Siempre, sin excepciones. Porque siempre, al final, todos envejecen, mueren y no cumplen sus sueños... Ante la seguridad del fracaso, todas las tentaciones y promesas del mundo se desvanecían en espejismos, todos sus brillos y sus músicas palidecían y se apagaban.


Porque lo que hace desgraciada a la gente es el deseo. Pero no tanto el deseo de esto o de lo otro como el desear por desear, el deseo en estado puro, el deseo que a veces no sabe siquiera lo que desea, sino que es sólo una fuerza ciega y despótica, como un arco en tensión cuya flecha no ha de partir jamás.


Y esa insatisfacción agónica es la que nos anima y nos condena a alzar nuestra vivienda para la eternidad, locos de deseo, esclavos del afán, sin querer entender que todos los lugares son lugares de paso hacia otra parte, y que todos los caminos de la vida conducen a la muerte, y que sólo allí encontraremos nuestra verdadera morada, donde descansaremos al fin de las fatigas del viaje. Y así siglos y siglos, y ante la desventura de ese panorama, unían sus silencios en una larga y solidaria mirada de conmiseración.

jueves, 10 de octubre de 2019

Los cansados. Michele Serra.

Debe parecerte melindroso acertar con la cucharita en la circunferencia de la taza, de modo que esparces virilmente tu azúcar con el gesto amplio y abrupto del sembrador.

El amor natural que se siente por los hijos de niños no es un mérito. No requiere habilidades que no sean instintivas... Es años más tarde, cuando tu hijo (al ángel inepto que te hacía sentir como un dios porque lo alimentabas y lo protegías; y a ti te gustaba creerte poderoso y bueno) se transforma en un semejante tuyo, en un hombre, en una mujer, en definitiva, en alguien como tú, cuando quererlo exige las virtudes que cuentan. La paciencia, la fortaleza de ánimo, la autoridad, la severidad, la generosidad, la ejemplaridad..., demasiadas, demasiadas virtudes para quien, mientras tanto, trata de seguir viviendo.

...como todos, me embarco en una vaga cháchara a propósito de una persona, mi hijo, a quien ambos conocemos poco y mal, y cuya suerte se nos escapa día tras día de entre las manos, por supuesto, porque así es la vida.

Yo no era ni más dócil ni más sensible ni más inteligente que tú. Pero pertenecía a una época -¿la última?- en la que el conflicto entre Viejos y Jóvenes tenía lugar en un mismo campo de batalla. Ahora tengo el barrunto -¿La sospecha?-, ¿el terror?- de una mutación tan radical que difícilmente podríamos reconocernos tú y yo, algún día, en un mismo placer. Daría cualquier cosa por poder sentarme contigo, en un momento cualquiera de nuestra vida, ante el mismo paisaje, y compartir en silencio su forma y su disposición.

¿Qué probabilidad de éxito tiene la Solución Final en curso, la que prevé la transformación de los seres humanos en Completos Idiotas (y, por consiguiente, en consumidores ideales y súbditos serviles) a través del narcisismo de masas?

lunes, 30 de septiembre de 2019

Sidi. Arturo Pérez-Reverte.

-Seréis trece. Mal número.
-Me gusta picar al diablo.

...Creyó siempre que la vida de campaña era un continuo guerrear, una ronquera de apellida a Santiago, una sucesión de lances sin sosiego. Sin embargo, pronto aprendió que batallar era un mucho más, o un casi todo, de rutina y fatiga, de marchas interminables, de calor, frío, tedio, sed y hambre, y también de apretar los dientes aguardando momentos que no sucedían nunca o que, cuando al fin llegaban, transcurrían fugaces y brutales, sin tiempo para retener detalles, sin otro pensamiento que fuera golpear, defenderse y recordar la única regla: si luchas bien, vivirás; si no, te matarán.

-No soy muy de lecturas, señor... Hace tiempo que no. Con esta clase de vida.
-Lástima. La filosofía y el pensamiento cultivan la mente.

Portaos como si ellas os estuvieran viendo...

Hasta donde alcanzaba su vista, en ambas orillas del arroyo e incluso dentro de él, había hombres y caballos: en aquel paraje, que lindaba con un bosque de pinos bajos, serían más de una treintena, pues el combate había sido duro allí. Mezclados moros y cristianos, algunos estaban muertos y otros no. También había heridos que se quejaban o agonizaban en silencio. Otros sólo estaban maltrechos o fatigados. Dos o tres merodeadores se movían entre ellos, furtivos como cuervos, buscando identificar enemigos para degollarlos, si seguían vivos, y quitarles cuanto de valor llevaran encima. Incluso despojaban a los del propio bando, si estaban muertos o a punto de estarlo y no tenían amigos cerca. Había ya media docena de cadáveres desnudos, iluminados por el sol declinante de la tarde.
Nada se parecía tanto a una derrota, pensó Ruy Díaz, como una victoria.

Sabes mandar. Renuncias a privilegios que te corresponden: duermes como todos, comes lo que todos, te arriesgas con todos. Jamás dejas a uno de los tuyos desamparado, si puedes evitarlo... ¿Estoy en lo cierto?... Quien no tienen consideración por las necesidades de sus hombres -repuso tras pensarlo un momento- no debe mandar jamás. Nadie como ellos es sensible a la atención de un jefe.

Hay hombres cuya lealtad a sí mismos,a lo que son o creen ser, los hace peligrosos... A ésos resulta imposible dominarlos el corazón, incluso aunque compres su vida.