jueves, 24 de julio de 2014

Pío Baroja. El árbol de la ciencia.

"Que la vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros. Planta, microbios, animales.
- Sí, yo también he pensado eso -repuso Andrés-; pero voy abandonando la idea. Primeramente el concepto de la lucha or la vida llevada así a los animales, a las plantas y hasta los minerales, como se hace muchas veces, no es más que un concepto antropomórfico, después, ¿qué lucha por la vida es la de ese hombre don Cleto, que se abstiene de combatir, o la de ese hermano Juan, que da su dinero a los enfermos?
- Te contestaré por partes -repuso Iturrioz dejando el bote para regar, porque estas discusiones le apasionan-. Tú me dices, este concepto de lucha es un concepto antropomórfico. Claro, llamamos a todos los conflictos lucha, porque es la idea humana que más se aproxima a esa relación que para nosotros produce un vencedor y un vencido. Si no tuviéramos este concepto en el fondo, no hablaríamos de lucha. La hiena que monda los huesos de un cadáver, la araña que sorbe una mosca, no hace más ni menos que el árbol bondadoso llevándose de la tierra al agua y las sales necesarias para la vida. El espectador indiferente, como yo, ve a la hiena, a la araña y al árbol, y se los explica. El hombre justiciero le pega un tiro a la hiena, aplasta con la bota a la araña y se sienta a la sombra del árbol, y cree que hace bien.
- Entonces, ¿para usted no hay lucha ni hay justicia?
- En un sentido absoluto, no; en un sentido relativo, sí. Todo lo que vive tiene un proceso para apoderarse primero del espacio, ocupar un lugar, luego para crecer y multiplicarse; este proceso de la energía de un vivo contra los obstáculos del medio, es lo que llamamos lucha. Respecto de la justicia, yo creo que lo justo en el fondo es lo que nos conviene. Supón en el ejemplo de antes que la hiena en vez de ser muerta por el hombre mata al hombre, que el árbol cae sobre él y le aplasta, que la araña le hace un picadura venenosa, pues nada de eso nos parece justo, porque no nos conviene. A pesar de que en el fondo no haya más que esto, un interés utilitario ¿quién duda que la idea de justicia y de equidad es una tendencia que existe en nosotros? ¿Pero cómo la vamos a realizar?
- Eso es lo que yo me pregunto: ¿cómo realizarla?
- ¿Hay que indignarse porque una araña mate a una mosca? - siguió diciendo Iturrioz.- Bueno. Indignémonos. ¿Qué vamos a hacer? ¿Matarla? Matémosla. Eso no impedirá que sigan las arañas comiéndose a las moscas. ¿Vamos a quitarle al hombre esos instintos fieros que te repugnan? ¿Vamos a borrar esa sentencia del poeta latino: Homo, homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre? Está bien. En cuatro o cinco mil años lo podremos conseguir. El hombre ha hecho de un carnívoro como el chacal un omnívoro como el perro; pero se necesitan muchos siglos para eso."

"- La consecuencia a la que yo iba era ésta, que ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno: o la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño. Es decir, que se puede tener el quijotismo contra una anomalía; pero tenerlo contra una regla general es absurdo.
- De manera que, según usted, el que quiera hacer algo tiene que restringir su acción justiciera a un medio pequeño.
- Claro, a un medio pequeño; tú puedes abarcar en tu contemplación la casa, el pueblo, el país, la sociedad, el mundo, todo lo vivo y todo lo muerto, pero si intentas realizar una acción, y una acción justiciera, tendrás que restringirte hasta el punto de que todo te vendrá ancho, quizá hasta la misma conciencia.
- Es lo que tiene de bueno la filosofía -dijo Andrés con amargura-; le convence a uno de que lo mejor es no hacer nada.
Iturrioz dio unas cuentas vueltas por la azotea y luego dijo:
- Es la opción objeción que me puedes hacer; pero no se mía la culpa.
- Ya lo sé.
- Ir a un sentido de justicia universal -prosiguió Iturrioz- es perderse; adaptando el principio de Fritz Müller de que la embriología de un animal reproduce su genealogía, o como dice Haeckel, que la ontogenia es una recapitulación de la filogenia, se puede decir que la psicología humana no es más que una síntesis de la psicología animal. Así se encuentran en el hombre todas las formas de la explotación y de la lucha: la del microbio, la del insecto, la de la fiera..."

"Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido, sin brújula, sin luz a donde dirigirse. ¿Qué se hace con la vida? ¿Qué dirección se le da? Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, el pensar sería una maravilla, algo como para el caminante detenerse y sentarse a la sombra de un árbol, algo como penetrar en un oasis de paz; pero la vida es estúpida, sin emociones, sin accidentes, al menos aquí, y creo que en todas partes, y el pensamiento se llena de terrores como compensación a la esterilidad emocional de la existencia.
- Estás perdido, murmuró Iturrioz. Ese intelectualismo no te puede llevar a nada bueno.
- Me llevará a saber, a conocer. ¿Hay más grand placer que éste?"

"- La naturaleza es lo que tiene, cuando trata de reventar a uno, lo revienta a conciencia. La justicia es una ilusión humana; en el fondo todo es destruir, todo es crear. Cazar, guerrear, digerir, respirar, son formas de creación y de destrucción al mismo tiempo.
- Y entonces, ¿qué hacer? -murmuró Andrés-. ¿Ir a la inconsciencia? ¿Digerir, guerrear, cazar, con la serenidad de un salvaje?
- ¿Crees tú en la serenidad del salvaje? -preguntó Iturrioz-. ¡Qué ilusión! Eso también es una invención nuestra. El salvaje nunca ha ido sereno."

"¿Y para qué descomponer la sociedad? ¿Es que se va a construir un mundo nuevo mejor que el actual?
- Sí, yo creo que sí.
- Yo lo dudo. Lo que hace a la sociedad malvada es el egoísmo del hombre, y el egoísmo es un hecho natural, es una necesidad de la vida. ¿Es que supones que el hombre de hoy es menos egoísta y cruel que el de ayer? Pues te engañas.
(...)
¿Es que tú crees que el egoísmo va a desaparecer? Desaparecerá la humanidad. ¿Es que supones, como algunos sociólogos ingleses y los anarquistas, que se indentificará el amor de uno mismo con el amor de los demás?
-No; yo supongo que hay formas de agrupación social unas mejores que otras, y que se deben ir dejando las malas y tomando las buenas.
- Esto me parece muy vago. A una colectividad no se le moverá jamás diciéndole: puede haber una forma social mejor.
(...)
No, a la colectividad hay que prometerles el paraíso.; esto demuestra la ineficacia de tu idea analítica y disociadora.
(...) En todas partes y en todas épocas los conductores de hombres son prometedores de paraísos."

"Aquel estoicismo acabó por hundir al pueblo.
Era natural que así fuese; cada ciudadano de Alcolea se sentía tan separado del vecino como de un extranjero. No tenían una cultura común (no la tenían de ninguna clase); no participaban de administraciones comunes: sólo el hábito, la rutina, les unía; en el fondo, todos eran extraños a todos."

"La política de Alcolea respondía perfectamente al estado de inercia y desconfianza del pueblo. Era una política de caciquismo, una lucha entre dos bandos contrarios, que se llamaban el de los Ratones y el de los Mochuelos; los Ratones eran liberales, y los Mochuelos conservadores.
En aquel momento dominaban los Mochuelos. El Mochuelo principal era el alcald, un hombre delgado, vestigo de negro, muy clerical, cacique de formas suaves, que suavemente iba llevándose todo lo que podía del municipio.
El cacique liberal del partido de los Ratones era don Juan, un tipo bárbaro y despótico, corpulento y forzudo, con unas manos de gigante; hombre que cuando entraba a mandar trataba al pueblo en conquistador. Ese gran Ratón no disimulaba como el Mochuelo; se quedaba con todo lo que podía, sin tomarse el trabajo de ocultar decorosamente sus robos.
Alcolea se había acostumbrado a los Mochuelos y a los Ratones, y los consideraba necesarios. Aquellos bandidos eran los sostenes de la sociedad;"

"¿Por qué acomodarse, si todo está determinado, si es fatal, si no puede ser de otra manera?, se preguntaba. ¿No era científicamente un poco absurdo el furor que le entraba muchas veces al ver las injusticias del pueblo? Por otro lado: ¿no estaba también determinado, no era fatal el que su cerebro tuviera una irritación que le hiciera protestar contra aquel estado de cosas violentamente?"

"Ella no podía comprender que Hurtado afirmase que era mayor delito robar a la comunidad, al Ayuntamiento, que defraudar al Estado, que robar a un particular. Ella decía que no; que defraudar a la comunidad no podía ser tanto como robar a una persona. En Alcolea casi todos los ricos defraudaban a la Hacienda, y no se les tenía por ladrones.
Andrés trataba de convencerla de que el daño hecho con el robo a la comunidad era más grande que el producido contra el bolsillo de un particular; pero la Dorotea no se convenía.
- ¡Qué hermosa sería una revolución -decía Andrés a su patrona-, no una revolución de oradores y de miserables charlatanes, sino una revolución de verdad! Mochuelos y Ratones, colgados de los faroles, ya que aquí no hay árboles, y luego lo almacenado por la moral católica, sacarlo de sus rincones y echarlo a la calle: los hombres, las mujeres, el dinero, el vino; todo a la calle."

"Qué paradoja esta de la sexualidad -pensaba Andrés al ir a su casa-. En los países donde la vida es intensamente sexual no existen motivos de lubricidad; en cambio, en aquellos pueblos como Alcolea, en donde la vida sexual eran tan mezquina y tan pobre, las alusiones eróticas a la vida del sexo estaban en todo.
Y era natural; era en el fondo un fenómeno de compensación."

"Por eso indigna ver a esa gente, que no tiene nada que ganar con la maquinaria social que, a cambio de cogerle al hijo y llevarlo a la guerra, no les da más que miseria y hambre para la vejez, y que aún así la defienden."

"-Amigo, es que la naturaleza es muy sabia. No se contenta sólo con dividir a los hombres en felices y en desdichados, en ricos y pobres, sino que da al rico el espíritu de la riqueza, y al pobre el espíritu de la miseria. Tú sabes cómo se hacen las abejas obreros, se encierra a la larva en un alveolo pequeño y se le da una alimentación deficiente. La larva esta se desarrolla de una manera incompleta; es una obrera, una proletaria, que tiene el espíritu del trabajo y de la sumisión. Así sucede entre los hombres, entre el obrero y el militar, entre el rico y el pobre."

"Cuando estoy fuera de España -siguió diciendo Ibarra- quiero convencerme de que nuestro país no está muerto para la civilización, que aquí se discurre y se piensa, pero cojo un periódico español y me da asco; no habla más que de políticos y de toreros. Es una vergüenza."

"Andrés creía ver en Madrid la evolución progresiva de la gente rica que iba hermoseándose, fortificándose, convirtiéndose en casta; mientras el pueblo evolucionaba a la inversa, debilitándose, degenerando cada vez más.
Estas dos evoluciones paralelas eran sin duda biológicas; el pueblo no llevaba camino de cortar los jarretes de la burguesía, e incapaz de luchar, iba cayendo en el surco.
Los síntomas de la derrota se revelaban en todo. En Madrid, la talla de los jóvenes pobres y mal alimentados que vivían en tabucos era ostensiblemente más pequeña que la de muchachos ricos, de familias acomodadas que habitaban en pisos exteriores.
La inteligencia, la fuerza física, eran también menores entre la gente del pueblo que en la clase adinerada. La casta burguesa se iba preparando para someter a la casta pobre y hacerla su esclava."





jueves, 5 de junio de 2014

Pablo Neruda. Poema XV.

ME gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

martes, 3 de junio de 2014

El Mundo de Sofía. Jostein Gaarder.

"No obstante, a la hora de formar nuestra opinión sobre la vida, puede resultar de gran ayuda leer lo que otros han pensado".

"Goethe dijo en una ocasión que ".

"Pero Kant señala que la razón de un niño no se desarrolla totalmente hastga que no tiene material de los sentidos con el que trabajar. En realidad no tiene ningún sentido hablar de una razón vacía.

- No, sería una extraña razón.

- Entonces podemos hacer una especie de resumen. Según Kant hay dos cosas que contribuyen a cómo las personas perciben el mundo. Una son las condiciones exteriores, de las cuales no podemos saber nada hasta que las percibimos. A esto lo podemos llamar el material del conocimiento. La segunda son las condiciones internas del mismo ser humano, por ejemplo, el que todo lo percibimos como sucesos en el tiempo y en el espacio y además como procesos que siguen una ley causal inquebrantable. Esto lo podríamos llamar la forma del conocimiento".

"Si quieres. Pero cuando nos preguntamos de dónde procede el mundo y discutimos las posibles respuestas, entonces la razón está en cierta manera vacía, porque no tiene ningún material de los sentidos que "tratar", no tiene ninguna experiencia en la que apoyarse. Porque no hemos percibido jamás toda aquella inmensa realidad de la que constituimos una pequeña parte.

- De alguna manera somos una pequeña parte de la pelota que rueda por el suelo. Y entonces no podemos saber de dónde viene.

- Pero una cualidad de la razón humana siempre será el preguntar de dónde viene la pelota. Por eso preguntamos constantemente, esforzándonos al máximo por encontrar respuestas a las cuestiones últimas. Pero nunca obtenemos respuestas seguras porque la razón no tiene material para contestar".

"...Era prácticamente necesario para la moral de los hombres suponer que tienen un alma inmortal, que hay un Dios, y que el hombre tiene libre albedrío".

"También la historia del pensamiento, o de la razón, se puede comparar el curso de un río. Todos los pensamientos que vienen "manando" de las tradiciones de personas que han vivido antes que tú, y las condiciones materiales que rigen en tu propia época, contribuyen a determinar tu manera de pensar. Por lo tanto, no puedes afirmar que una determinada idea sea correcta para siempre. Pero puede ser correcta en la época y el lugar en que te encuentras.

- ¿Pero no significa que todo es igual de mano o que todo es igual de bueno?

- No, no, algo sólo puede ser bueno o malo en relación con un contexto histórico." 

"...Pensaba que en gran medida son las condiciones materiales de la sociedad las que deciden cómo pensamos. También para la evolución histórica son decisivas las condiciones materiales." Marx

"La justicia sólo se cumple entre iguales". Scrooge, protagonista de Cuento de Navidad de Dickens.

"¿Cómo definirías una sociedad justa?

- Un filósofo moralista inspirado por el marxismo, John Rawls, intentó decir algo al respecto con el siguiente ejemplo: imagínate que eres miembro de un consejo muy serio que va a elaborar todas las leyes de una futura sociedad. 

- Me encantaría estar en ese consejo.

- Tendrían que evaluar absolutamente todo, pues nada más haber llegado al acuerdo y haber firmado las leyes se morirían.

-¡Qué dices!

- Pero después volverían a despertarse inmediatamente en esa sociedad para la que elaboraron las leyes. El punto clave es que no tendrían la más leve idea sobre qué lugar ocuparían en la sociedad.

- Entiendo.

- Una sociedad de ese tipo sería una sociedad justa. Porque habría surgido entre "hombre iguales"."

"Qué significa la eterna Creación, si todo lo creado ha de desaparecer para siempre" Fausto. Goethe.

"¡Alégrate tú que tuviste la suerte de participar
como flor en su primer abril
y, en honor a lo eterno, el día
disfrutar 
como ser humano
y de poner tu grano
en la tarea de la eternidad;
pequeño y débil inhalarás
un único soplo
del día que no acaba jamás!" Bjornstjerne Bjornson.

"No es la imaginación la que compone. Una composición, lo que es, en definitiva, cualquier obra de arte, surge de una extraña interacción entre la imaginación y la razón, o entre el espíritu y la reflexión."













viernes, 4 de abril de 2014

L'esprit des Livres. Edmond Jaloux.

Solo las ilusiones nos ayudan a vivir. Un hombre que supiese toda la verdad, debería sentarse al borde de un camino y llorar hasta la muerte."

martes, 1 de abril de 2014

Trabajos manuales. Rodrigo Fresán.


"No conforme con haber descubierto el fuego, el hombre insistió hasta descubrir que el fuego era especialmente útil cuando se trataba de quemar libros, porque ­después de todo,­ Dios había dejado de hablarle al hombre una vez que éste cometió la osadía de ponerlo todo por escrito, en las páginas de la Biblia."

jueves, 20 de febrero de 2014

HA VUELTO. TIMUS VERMES.

"No, en ese extraño aquí y ahora era cuestión de combatir. Y la primera medida antes del combate es, como siempre, la información".

Así pues, al final tuve que recurrir otra vez a los productos de la prensa allí disponibles, cuyo objetivo principal nunca ha sido, y por supuesto tampoco podía ser en la actualidad, una información histórica conforme con la verdad.

Ya se sabe la opinión que le merecen a uno nuestro periódicos. El sordo escribe lo que le cuenta el ciego, el tonto del pueblo lo corrige, y los compañeros de los otros periódicos lo plagian. De cada historia se hace un nuevo recuelo con el mismo insípido amasijo de mentiras, para presentar a continuación el mejunje al pueblo ignorante.

Usted tiene agallas. A usted le da realmente igual lo que la gente piense de usted, ¿no es cierto?
Al contrario -dije-, quiero decir la verdad. Y ellos han de pensar: ahí hay uno que dice la verdad.
¿Y cree que ahora están pensando so? No, pero ya no piensan lo mismo que antes. Y eso es todo lo que hay que conseguir. Lo demás viene con la constante repetición.

Venía luego lo que desde siempre ha sido la mejor política de apaciguamiento en los periódicos: el deporte, y luego una colección de fotos en las que personajes famosos aparecían viejos o feos, una perfecta sinfonía de envidia, bajeza e infamia.

Porque en estos tiempos hay muchísimos que se dicen políticos, que quizá hayan estado un cuarto de hora tras el mostrador de una tienda o que una vez, al pasar, miraron por la puerta abierta de una nave de fábrica, y que ahora creen saber cómo es la vida real...

Ese hombre interrumpió su especialización en medicina para meterse a politicastro, y entonces uno sólo puede preguntarse: ¿y para qué? bueno, si en lugar de eso hubiera dicho que primero se dedica terminar su especialización, para después ejercer la medicina durante diez o veinte años a razón de cincuenta, sesenta horas semanales, para más tarde, acrisolado ya por la dura realidad, formarse poco a poco una opinión y, una vez afirmada ésta, hacer de ella una cosmovisión, a fin de poder empezar luego, con la conciencia tranquila, un trabajo político razonable, entonces la cosa, si venían a añadirse circunstancias favorables, seguramente habría sido aceptable. Pero este muchachito pertenece a esa nueva y horrible remesa que piensa: primero nos metemos en política, y las ideas irán afirmándose por el camino de un modo u otro. Y así sale la cosa, en efecto.

Que la política permita el actual alarmismo difundido por la prensa, es, naturalmente, el colmo de la estupidez: en ese caos, la propia desorientación parece aún más necia de lo que ya es, y cuanto mayores son la preocupación y el pánico, tanto más desorientados están esos payasos de políticos. A mí me viene muy bien, por supuesto, el pueblo ve así, cada día con más claridad, el diletantismo con que trabajan esos aficionados que ocupan puesto de máxima responsabilidad. Lo que a mí realmente me asombra es que no se hayan lanzado ya hace tiempo millones de personas, con antorchas y tridentes, contra esas sedes parlamentarias cargadas de charlatanes, y gritando: ¿Qué hacéis con nuestro dinero?

Una vez que esa impresión se hubo apoderado de mí, ya no me dejó. Todos esos hombres eran incapaces de soportar virilmente la decadencia física y compensarla con trabajo intelectual o por lo menos con cierta madurez. Todas esas mujeres que, después de haber criado a sus hijos para el pueblo, no descansaban satisfechas sino se comportaban como si ahora, y sólo ahora, tuviesen la irrecuperable ocasión de reclamar por unas horas su juventud perdida. Uno habría querido agarrar por el cuello a cada una de esas personas y gritarles: <¡Haga un esfuerzo!> ¡Es usted una vergüenza para usted mismo y para su patria!

El desempleado que yo conocía se colgaba al cuello un letrero que decía , y salía con él a la calle. Cuando había paseado con ese letrero largo tiempo sin éxito, se quitaba el letrero, cogía una bandera roja que le ponía en la mano un haragán bolchevique y salía a la calle con esa bandera. Un ejército millonario de hombres furiosos sin empleo era la condición previa ideal de todo partido radical, y, por suerte, el más radical de todos era el mío. Pero en las calles de esta última actualidad no veía a esa gente sin trabajo. No protestaba nadie. Y tampoco resultó ser cierto lo que yo suponía con mucha lógica, que se había concentrado a esa gente en un servicio del trabajo o en cualquier forma de campo de trabajo. En lugar de eso supe que habían elegido la curiosa solución de un tal señor Hartz.

Con sólo el dinero de los pobres se apaciguaba a los aún más pobres para el bien de los ricos, hasta tal punto que estos últimos podían llevar a cabo con toda tranquilidad sus negocios sucios especulando con la crisis. Incluso los políticos de izquierdas no se cansaban de apuntar en esa dirección.






sábado, 14 de diciembre de 2013

  • "Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan". Pablo Neruda.