lunes, 12 de octubre de 2026

Posthoméricas. Libros V-VI. Quinto de Esmirna

A todos los hombres la divinidad les procuró el mismo mal; la pérdida de los seres queridos; pero también a todos nosotros nos cubrirá la tierra.

Que hayamos recorrido un mismo camino de la vida, ni el que cada uno desea porque allá en lo alto bienes y males reposan en las rodillas de los dioses, mezclados todos juntos por obra de las Moiras. Y ninguno d ellos inmortales alcanza a verlos, sino que resultan invisibles, ocultos como están por una divina niebla; sólo la Moira pone sobre ellos sus manos, y, sin mirarlos, del Olimpo a la tierra los arroja: por todas partes entonces se desplazan, como movidos por los soplos del viento, y así, a menudo a un hombre bueno lo envuelve una gran desgracia, y al malvado lo sobreviene involuntariamente la prosperidad. A ciegas se conduce la vida de los hombres, por lo que no avanza con paso seguro, sino que continuamente tropiezan sus pies.

Nunca una mujer le sobreviene un dolor más funesto que cuando sus hijos perecen, una vez ha fallecido también su esposo, y es así despoblada su casa por la cruel muerte, de inmediato los hombres de los alrededores se reparten sus campos y todo se lo saquean, sin cuidarse de las leyes, porque no existe nada más angustiado ni pusilánime que una mujer desvalida de su morada.