martes, 30 de julio de 2024

La máscara de Dimitrios. Eric Ambler.

En el caso de un asesinato político no es importante saber quién ha disparado la bala, sino quién ha pagado por ella.

La mayoría de los hombres van por la vida sin saber lo que buscan.

Todo comienza con palabras que muy pronto se convierten en realidades concretas. Cuando no existen hechos que puedan servir de base a las mentiras, todo es cuestión de crear esos hechos: de la nada.

viernes, 28 de junio de 2024

Si esto es una mujer. Lorenzo Silva y Noemí Trujillo.

Nada sale bien cuando dejas que te hagan el que no eres.

No podía dejar de saborear el regusto dulce de la justicia poética, la única que es posible hacer y que, al igual que cualquier otra forma de justicia tan sólo surte efectos contra los pardillos y los desgraciados.

Cuántas veces se nos escapan claves cruciales de lo que sucede y más nos afecta, cuántas veces nos permitimos análisis superficiales, erróneos o disparatados porque no conocemos bien lo que nos concierne ni el terreno que pisamos.

Lo de estas chicas, a las que les quitan todo y las esclavizan, para echárselas a los blancos salidos que les alimentan el negocio a los que trafican con ellas, es lo más parecido a los campos, en el siglo XXI y en una sociedad que se dice democrática y libre. Y viene del mismo sitio, del desprecio al otro y la ignorancia de su dolor. De la indiferencia de la comunidad donde se venden y las compran, de los que la gobiernan, de quienes hacen unas leyes que no lo impiden. En lugar de pijamas de rayas llevan minifaldas rojas o amarillas, pero las vacían y las matan igual.

viernes, 21 de junio de 2024

Negra espalda del tiempo. Javier Marías.

 Qué peligrosas las voces con crédito, las autorizadas, las que nunca mienten como si aguardaran el día en que de veras valga la pena o les toque hacerlos, y entonces persuaden sin ningún esfuerzo de lo más fantástico o ponzoñoso.


Aún puedo ser agradable (sé que puedo serlo pero no siempre quiero, y nunca quiero serlo con la mucha gente de mi país que es desagradable y venenosa y malpensada siempre: demasiados calumniadores durante demasiado tiempo en este territorio  de saña que la muerte atraviesa con herrumbrosas lenguas haciendo brotar las sombras más sombrías sin apenas tregua).

Era tan fácil que no se hubiera producido esa muerte, pero en realidad es tan fácil que no se produzca nada de lo que tiene lugar y acontece, nada absolutamente, empezando por nuestro nacimiento. Y qué, si no hubiera nacido, eso dije antes. Hay demasiados que nacen y es como si no hubieran alcanzado ni atravesado jamás el mundo; son tan pocos de los que queda memoria o registro y hay tantos que se difuminan y despiden pronto como si la tierra careciera de tiempo para asistir a sus afanes y a sus fracasos o logros o hubiera urgencia por deshacerse de sus alientos y de sus voluntades aún incipientes, el esfuerzo baldío y los pasos diminutos sin huella o sólo para el recuerdo hiriente de quien se molestó en enseñarlo y cometió el error o el atrevimiento y realizó el esfuerzo de gestar y de imaginar un rostro y de tener esperanza, y así con como un lujo costoso y superfluo que se expulsa de la vida en seguida como si fuera humo y ni quiera se deja poner a prueba porque ni la historia ni el tiempo los reclaman ni los solicitan. Y qué, si no hubiera nacido nunca nadie. Tampoco habría muerto nunca nadie. 

Es inevitable saber que estas adquisiciones, como todos mis demás objetos viejos o nuevos, pasarán a alguien en el futuro y seguirán su curso o viviendo sin añorarme, y algunas cosas serán tiradas porque a nadie sirvan ni tienten y se conviertan en un engorro.

viernes, 24 de mayo de 2024

La revolución francesa contada para escépticos. Juan Eslava Galán.

Lo que ocurre es que a lo largo del último siglo ha ido creciendo la clase burguesa (profesionales de carrera y demás gentes de economía saneada) que es la que, en realidad, filósofos mediante, está minando los cimientos de los estamentos privilegiados. Estos representantes de una nueva clase emergente, gente refinada que, aunque lleve espada al cinto, se resiste a protagonizar actos violentos, necesitan carne de cañón que les haga el trabajo sucio y lo encuentran en el pueblo impecune y hambriento, las personas elementales fáciles de inflamar con el discurso adecuado, porque no tienen nada que perder se dejan convencer por los charlatanes.

-       O sea, que la burguesía ha ocupado el espacio tradicional del tercer estado y ha relegado al proletariado a un cuarto estado que en realidad no existe.

-       Eso es lo que ha ocurrido, amada lectora. Por eso, después de las revoluciones burguesas del siglo XIX (que la francesa inaugura), vendrán las revoluciones comunistas y anarquistas cando los proletarios adviertan que de ellos no se acuerda nadie.

-       Pero las burguesas consiguieron sus objetivos (igualdad con los privilegiados); en el caso de las comunistas, no lo tengo tan claro.

-       Porque en las revoluciones comunistas se da la peculiaridad de que el pelotón de cabeza (los líderes que las hacen) se despegan del pueblo en cuanto pueden y se constituyen en minoría privilegiada, o sea, en burguesía del partido (por no decir aristocracia del partido).

 

Un adagio latino ampara la medida: Necessitat legem non habet (la necesidad ignora la ley).

O sea, en nombre de la libertad se suprimen las libertades constitucionales, objeto principal de la Revolución.

El dantonista Thuriot observa la existencia de un “impetuoso torretne que nos arrastra a la barbarie”.

El oficial de sanidad Dufresne escribe a un amigo: “Francia no es más que un vasto cadalso donde el más fuerte inmola en nombre de la ley al más débil”. Interceptada la carta, el tribunal popular lo condena a la guillotina.

 

Pobres locos los que comprenden que los hombres pueden a veces cambiar el futuro… pero jamás el pasado.

lunes, 29 de abril de 2024

Marina. Carlos Ruiz Zafón.

Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió.

Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma.

La vida nos concede a cada uno de nosotros unos escasos momentos de pura felicidad. A veces son sólo días o semanas. A veces, años. Todo depende de nuestra fortuna. El recuerdo de esos momentos nos acompaña para siempre y se transforma en un país de la memoria al que tratamos de regresar durante el resto de nuestra vida sin conseguirlo.

La mezquindad de los hombres es una mecha en busca de llama.

A veces, las cosas más reales sólo suceden en la imaginación.

jueves, 25 de abril de 2024

Las máscaras del héroe. Juan Manuel de Prada.

Pero él prefería purgar su pecado con el tributo del insomnio, y se detenía ante cada retrato de la difunta, que lo miraba desde el otro lado del tiempo, impermeable a la compasión y a las lágrimas, endurecido por una rigidez sepia y post mortem.

En la parte alta del caserón había una atmósfera sofocante, en la que se mezclaba el olor rancio del óleo (había cuadros de nuestros antepasados), el olor a magnesio de los daguerrotipos y el olor repugnante del tiempo detenido.

Hay momentos en la vida proclives al crimen, instantes en que el deseo de venganza asciende por las tripas, incendia los pulmones y se instala en el corazón, con una codicia incandescente. Instantes en que uno quisiera enfangarse las manos en sangre ajena. Lástima que sean demasiado efímeros. 

Cualquier ideología que no cuente con todos esos hombres y mujeres que comen peladuras de patatas y sueñan con asesinar a su patrón está destinada al fracaso. Marxismo, anarquismo y fascismo: ésas son las tres únicas soluciones.

No les hice caso, pues si algo he aprendido en todos estos años es que la vida es un don mucho menos valioso que la libertad, y que la muerte, para el condenado, es la única forma de libertad que le resta. Por eso aguardo la liberación de mi alma…