viernes, 3 de agosto de 2018

Electra. Sófocles.

La ocasión apremia, en efecto, y ella es la que preside a todas las empresas de los hombres.

Este castigo debería ser el de todos aquellos que quieren ser más poderosos que las leyes, es decir, la muerte. De este modo, los malvados serían menos numerosos.

Crisótemis: ¿No te cuidas de tu vida?
Electra: Ciertamente, mi vida es bella y admirable.
Crisótemis: Bella sería, si fueses prudente.
Electra: No me enseñes a hacer traición a mis amigos.
Crisótemis: No te enseño eso, sino a someterte a los más fuertes.
Electra: Halágales con tus palabras; lo que dices no está en tu carácter.
Crisótemis: Sin embargo, es bueno no sucumbir por imprudencia.

El origen del mal. José Carlos Somoza.

Nada nos hace más verdugos que sentirnos víctimas.

Casi todo el mundo siente alivio cuando forma parte de la mayoría.

Descubrimos que compartíamos autores y libros, que es lo mismo que compartir sueños.

No creo en las casualidades. Si lees la historia... Todo lo que se hace tiene consecuencias. Eso es fácil verlo cuando los sucesos son importantes, pero no es tan fácil en las minucias. Y resulta imposible prever los efectos de cada causa. Hasta la propia causa es un enigma. ¿Huevo o gallina? A veces creo que todas las llamadas "grandes" cosas se empujan unas a otras como bolas de billar. Como si alguien escribiera nuestra historia y luego, en el futuro, alguien la leyera. ¿De qué seremos responsables entonces?

- ¿Sabes? A lo mejor no es el momento adecuado para decirlo, pero te confieso que desde aquel discurso tuyo en el restaurante he pensado que eras un cobarde.
Para mi sorpresa asintió.
- Sí, soy un cobarde. Todos los somos. Todos tenemos un precio y todos un miedo. Pero lo que dije en aquella cena no lo dije por miedo. Yo no creo en luchar por otros. Creo en luchar por lo que pienso yo, no lo que otros me dicen que piense.

Vivía en su imaginación para anticipar el futuro, porque según su aristocracia intelectual el presente era un plato de pobres.

Supongo que Lili le hacía añorar algo inconcreto, soñar por puro esfuerzo.

Créeme si te digo esto: Hitler pasará a la historia como el último estúpido que confió en las guerras para controlar el mundo. La guerra, en singular, se ha acabado ya, para siempre. A partir de ahora sólo habrá batallas.

Esta guerra ha cambiado el mundo de una forma que no podíamos imaginar. La anterior acabó con el poder de las últimas monarquías, ésta ha sentenciado a los presidentes. A partir de ahora, habrá grupos. Queramos o no.

Mi memoria, ese perro demasiado fiel que siempre regresa trayendo aquello que le he arrojado, aún cuando haya querido perderlo todo.

En el deseo, todos somos héroes; en el resultado, cobardes.

Mucha imaginación. Pero esto no es una de tus novelas. Ni de Pérez-Reverte. Esto es real. Real.

Hay cierto grado de culpa en que otros sospechen de ti.

No es fácil ver a mi amigo tan emocionado; está acostumbrado a emocionarse a solas, en privado, con los libros, como tantos otros lectores.

Mira que si leer sirviera para algo, pensamos mi amigo el librero y yo.

No queríamos hacer justicia, queríamos vengarnos... Ése es el sentido de la venganza. Inocencia por inocencia.

martes, 17 de julio de 2018

Mañana lo dejo. Gilles Legardinier

Nadie hablaba de la tele ni de todas esas cosas superficiales que pueblan inútilmente nuestra vida. Nadie necesitó emborracharse para desinhibirse o pasárselo bien. Nos sentíamos miembros de una misma especie, seres humanos con fallos. Cuando uno celebra un cumpleaños, una victoria o un hecho reseñable jamás disfruta de un ambiente como el que ese día pudimos compartir. Siempre hay una estrella o una pareja que son el centro de la fiesta, subidos en un pedestal mientras los demás los contemplan en silencio. Sería más fácil celebrar nuestras caídas. Sin pódiums ni vanaglorias, simplemente alegrarnos del hecho de estar vivos y cerca los unos de los otros. Seguramente son más nuestros fallos que nuestros éxitos. No obstante, aquella noche, y a pesar de las humillaciones de las que fui testigo, no me atreví a pronunciarme . Demasiado miedo, demasiada vergüenza, y eso que tendría mucho que relatar. Si me pusiera a contar todas aquellas decisiones que he tomado y en las que me he equivocado, necesitaría meses, por muy rápido que hablara.

lunes, 9 de julio de 2018

La tía Tula. Miguel de Unamuno.

Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Toda hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré.

Vivimos solas, te he dicho. Las mujeres vivimos siempre solas.

Nada; discreteos de tu marido sobre las ventajas e inconvenientes del matrimonio.
¡No hables de eso, Ramiro! Vosotros los hombres apenas sabéis de eso. Somos nosotras las que nos casamos, no vosotros.

¿Qué es eso de que estáis hablando? -dijo Rosa acercándose y dejándose caer abatida en un sillón.

... Cómo el amor hace morirse a la vida y vivir la muerte; cómo el vivía ahora la muerte de su Rosa y se moría en su propia vida.

No quiso que a la niña se le ocupase demasiado en aprender costuras y cosas así. "¿Labores de su sexo? -decía-, no, nada de  labores de su sexo; el oficio de una mujer es hacer hombre y mujeres y no vestirlos.

...Palpitante de congoja y henchido de zozobra.

Le hablaba ella del mar y eran sus palabras, que le llegaban a él envueltas en el rumor no lejano de las olas, como la letra vaga de un canto de cuna para el alma.

No lo volveré a pensar, Pero, ¿quién pone barreras al pensamiento?

miércoles, 4 de julio de 2018

El hombre invisible. H. G. Wells.

Las ideas grandes, extrañas y trascendentales a menudo impresionan menos a hombre y mujeres que las consideraciones más nimias y tangibles.


Todos los hombres, aun los más cultos y educados, conservan ciertos residuos de superstición.


Cada una de las criaturas sin cerebro que han sido creadas es una cruz para mí, Si esto sigue así, me volveré loco y acabaré por matarlos a todos. Han conseguido que todo me resulte mil veces más difícil.

domingo, 24 de junio de 2018

Lejos del corazón. Lorenzo Silva.

...pero había optado tiempo atrás por cegar ese pasadizo, en la convicción de que hay cosas que dejan de ser porque simplemente no debían seguir siendo y de que respecto de ellas tan inoportuno es el rencor como cualquier forma de añoranza. el transcurso de los años me había persuadido de cargar con una mochila ligera y de llevar en ella sólo lo que me gratificaba, sin guardar de los descalabros más que las lecciones provechosas que me habían deparado.

Se acercó entonces a mí y con el brazo libre me aferró con la fuerza de sus veinticinco años; un abrazo de hierro en el que encontré eso que tan pocas veces se encuentra y que es lo único que deberíamos buscar: la verdad de la vida que nos interpela, nos gobierna y al final avala, o no, nuestro paso por el mundo.

De entrada conste que yo no me atrevo a asegurar que vayan a condenarlo: si ir a los jueces con delitos tradicionales es siempre jugar en mayor o menor medida a la ruleta rusa, ni te cuento con estos, que a veces ni llegan a entenderlos.
-Son casi todos de letras- apostilló Meroño.
El teniente asintió, con aire resignado.
-Una de las muchas razones para poder poner de una vez en marcha una jurisdicción especializada en cibercrimen, pero ya lo sabéis: tratándose de la justicia ni lo importante ni lo urgente se atienden. Porque para mí esto es las dos cosas: urgente y cada día más importe.
-Se lo ponemos fácil -observé-. Nos condenan a trabajar con un proceso penal decimonónico y aún así se lo hacemos funcionar ... Esto irá mejor el día que haya ciberjuzgados.

-Hay algo siniestro en la despersonalización del daño -dije-. El buen Dios no debería dejar que se pueda joder a otro sin verle llorar, sin oír sus gritos, sin sentir su dolor y cargarlo en la memoria.

Volví a dejar el teléfono sobre la mesilla con esa vieja sensación de deber cumplido sólo a medias. Agradecí ser capaz de convivir con ella como no lo había sido en mi juventud. Es lo que tiene la suma de los ideales y la inexperiencia: sólo ella permite esperar de uno mismo un desempeño que no decepcione, más o menos, a quienes nos rodean.

lunes, 4 de junio de 2018

Doña Perfecta. Benito Pérez Galdós.

Cierto es todo lo que el señor Penitenciario ha dicho en tono de broma. Pero no es culpa nuestra que la ciencia esté derribando a martillazos un día y otro tanto ídolo vano, la superstición, el sofisma, las mil mentiras de lo pasado, bellas las unas, ridículas las otras, pues de todo hay en la viña del Señor. El mundo de las ilusiones, que es como si dijéramos un segundo mundo, se viene abajo con estrépito. El misticismo en religión, la rutina en la ciencia, el amaneramiento en las artes, caen como cayeron los dioses paganos, entre burlas. Adiós sueños torpes: el género humano despierta y sus ojos ven la realidad.

Lo que principalmente distinguía a los orbajonenses del Casino era un sentimiento de viva hostilidad hacia todo lo que de fuera viniese. Y siempre que algún forastero de viso se presentaba en las augustas salas, creíanle venido a poner en duda la superioridad de la patria del ajo, o a disputarle por envidia las preeminencias incontrovertibles que Natura le concediera.

Amor, amistad, aire sano para la respiración moral, luz para el alma simpatía, fácil comercio de ideas y de sensaciones era lo que Pepe Rey necesitaba de una manera imperiosa. No teniéndolo, aumentaban las sombras que envolvían su espíritu, y la lobreguez interior daba a su trato displicencia y amargura.

Aquí nos miramos mucho -prosiguió D. Inocencio-. Reparamos todo lo que hacen los vecinos, y con tal sistema de vigilancia la moral pública se sostiene a conveniente altura...

...Circunstancia funesta que procedía de la guerra de la Independencia , una de esas cosas buenas que han sido origen de infinitas cosas detestables. Corruptio optimi pessima.

Algunos se ríen y aseguran que no puede haber otra guerra civil como la pasada. No conocen el país, no conocen a Orbajosa y sus habitantes. Yo sostengo que esto que ahora empieza lleva larga cola, y que tendremos una nueva lucha cruel y sangrienta que durará lo que Dios quiera.

Pero no puede ser de otra manera. Aquí tienen las ideas más anticuadas acerca de la sociedad, de la religión, del Estado, de la propiedad. La exaltación religiosa que les impulsa a emplear la fuerza contra el Gobierno, por defender una fe que nadie ha atacado y que ellos no tienen tampoco, despierta en su ánimo resabios feudales, y como resolverían todas sus cuestiones por la fuerza bruta y a sangre y fuego, degollando a todo el que no piense como ellos, creen que no hay en el mundo quien emplee otros medios.