jueves, 20 de febrero de 2014

HA VUELTO. TIMUS VERMES.

"No, en ese extraño aquí y ahora era cuestión de combatir. Y la primera medida antes del combate es, como siempre, la información".

Así pues, al final tuve que recurrir otra vez a los productos de la prensa allí disponibles, cuyo objetivo principal nunca ha sido, y por supuesto tampoco podía ser en la actualidad, una información histórica conforme con la verdad.

Ya se sabe la opinión que le merecen a uno nuestro periódicos. El sordo escribe lo que le cuenta el ciego, el tonto del pueblo lo corrige, y los compañeros de los otros periódicos lo plagian. De cada historia se hace un nuevo recuelo con el mismo insípido amasijo de mentiras, para presentar a continuación el mejunje al pueblo ignorante.

Usted tiene agallas. A usted le da realmente igual lo que la gente piense de usted, ¿no es cierto?
Al contrario -dije-, quiero decir la verdad. Y ellos han de pensar: ahí hay uno que dice la verdad.
¿Y cree que ahora están pensando so? No, pero ya no piensan lo mismo que antes. Y eso es todo lo que hay que conseguir. Lo demás viene con la constante repetición.

Venía luego lo que desde siempre ha sido la mejor política de apaciguamiento en los periódicos: el deporte, y luego una colección de fotos en las que personajes famosos aparecían viejos o feos, una perfecta sinfonía de envidia, bajeza e infamia.

Porque en estos tiempos hay muchísimos que se dicen políticos, que quizá hayan estado un cuarto de hora tras el mostrador de una tienda o que una vez, al pasar, miraron por la puerta abierta de una nave de fábrica, y que ahora creen saber cómo es la vida real...

Ese hombre interrumpió su especialización en medicina para meterse a politicastro, y entonces uno sólo puede preguntarse: ¿y para qué? bueno, si en lugar de eso hubiera dicho que primero se dedica terminar su especialización, para después ejercer la medicina durante diez o veinte años a razón de cincuenta, sesenta horas semanales, para más tarde, acrisolado ya por la dura realidad, formarse poco a poco una opinión y, una vez afirmada ésta, hacer de ella una cosmovisión, a fin de poder empezar luego, con la conciencia tranquila, un trabajo político razonable, entonces la cosa, si venían a añadirse circunstancias favorables, seguramente habría sido aceptable. Pero este muchachito pertenece a esa nueva y horrible remesa que piensa: primero nos metemos en política, y las ideas irán afirmándose por el camino de un modo u otro. Y así sale la cosa, en efecto.

Que la política permita el actual alarmismo difundido por la prensa, es, naturalmente, el colmo de la estupidez: en ese caos, la propia desorientación parece aún más necia de lo que ya es, y cuanto mayores son la preocupación y el pánico, tanto más desorientados están esos payasos de políticos. A mí me viene muy bien, por supuesto, el pueblo ve así, cada día con más claridad, el diletantismo con que trabajan esos aficionados que ocupan puesto de máxima responsabilidad. Lo que a mí realmente me asombra es que no se hayan lanzado ya hace tiempo millones de personas, con antorchas y tridentes, contra esas sedes parlamentarias cargadas de charlatanes, y gritando: ¿Qué hacéis con nuestro dinero?

Una vez que esa impresión se hubo apoderado de mí, ya no me dejó. Todos esos hombres eran incapaces de soportar virilmente la decadencia física y compensarla con trabajo intelectual o por lo menos con cierta madurez. Todas esas mujeres que, después de haber criado a sus hijos para el pueblo, no descansaban satisfechas sino se comportaban como si ahora, y sólo ahora, tuviesen la irrecuperable ocasión de reclamar por unas horas su juventud perdida. Uno habría querido agarrar por el cuello a cada una de esas personas y gritarles: <¡Haga un esfuerzo!> ¡Es usted una vergüenza para usted mismo y para su patria!

El desempleado que yo conocía se colgaba al cuello un letrero que decía , y salía con él a la calle. Cuando había paseado con ese letrero largo tiempo sin éxito, se quitaba el letrero, cogía una bandera roja que le ponía en la mano un haragán bolchevique y salía a la calle con esa bandera. Un ejército millonario de hombres furiosos sin empleo era la condición previa ideal de todo partido radical, y, por suerte, el más radical de todos era el mío. Pero en las calles de esta última actualidad no veía a esa gente sin trabajo. No protestaba nadie. Y tampoco resultó ser cierto lo que yo suponía con mucha lógica, que se había concentrado a esa gente en un servicio del trabajo o en cualquier forma de campo de trabajo. En lugar de eso supe que habían elegido la curiosa solución de un tal señor Hartz.

Con sólo el dinero de los pobres se apaciguaba a los aún más pobres para el bien de los ricos, hasta tal punto que estos últimos podían llevar a cabo con toda tranquilidad sus negocios sucios especulando con la crisis. Incluso los políticos de izquierdas no se cansaban de apuntar en esa dirección.






sábado, 14 de diciembre de 2013

  • "Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan". Pablo Neruda.

1984. George Orwell.

“Esta era la más refinada sutileza del sistema: inducir conscientemente a la inconsciencia, y luego hacerse inconsciente para no reconocer que se había realizado un acto de autosugestión.”

“Diariamente y casi minuto por minuto, el pasado era puesto al día. De este modo, todas las predicciones hechas por el Partido resultaban acertadas según prueba documental. Toda la historia se convertía así en un palimpsesto, raspado y vuelto a escribir con toda la frecuencia necesaria.”

“¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvidados para siempre?”

“Constituía un terrible peligro pensar mientras se estaba en un sitio público o al alcance de la telepantalla. El detalle más pequeño podía traicionarle a uno.”

“El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuentos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a los pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido. No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que se recurría en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando cundía entre ellos el descontento, como ocurría a veces, era un descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. Los grandes males, ni lo olían.”

“Hubo una época en que fue señal de locura creer que la tierra giraba en torno al sol: ahora, era locura creer que el pasado es inalterable. Quizá fuera él, el único que sostenía esa creencia, y, siendo el único, estaba loco.”

“Y lo más terrible no era que le mataran a uno por pensar de otro modo, sino que pudieran tener razón.”

“Creía estúpido pensar en una sublevación contra el Partido. Cualquier intento en este sentido tenía que fracasar. Lo inteligente le parecía burlar las normas y seguir viviendo a pesar de ello.”

“Todas estas marchas arriba y abajo vitoreando y agitando banderas no es más que sexo agriado.”

“No estaba dispuesta a aceptar como ley natural que el individuo está siempre vencido.”

“Pero también resultó claro que un aumento de bienestar tan extraordinario amenazaba con la destrucción -era ya, en sí mismo, la destrucción- de una sociedad jerarquica. En un mundo en que todos trabajaran pocas horas, tuvieran bastante que comer, vivieran en casas cómodas e higiénicas, con cuarto de baño, calefacción y refrigeración, y poseyera cada uno un auto o quizás un aeroplano, habría desaparecido la forma más obvia e hiriente de desigualdad. Si la riqueza llegaba a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda, era posible imaginarse una sociedad en que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, de una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y del ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y empezarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto o más tarde que la minoría privilegiada no tenìa derecho alguno a imponerse a los demás y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerarquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.”

“El problema era mantener en marcha las ruedas de la industria sin aumentar la riqueza real del mundo. Los bienes habían de ser producidos, pero no distribuidos. Y, en la práctica, la única manera de lograr esto era la guerra continua.”

“Y al mismo tiempo, la idea de que se está en guerra, y por tanto en peligro, hace que la entrega de todo el poder a una reducida casta parezca la condición natural e inevitable para sobrevivir.”

“Pero siempre es preciso que sea un fanático ignorante y crédulo en el que prevalezca el miedo, el odio, la adulación y una continua sensación orgiástica de triunfo. En otras palabras, es necesario que ese hombre posea la mentalidad típica de la guerra. No importa que haya o no haya guerra.”

“Los fines de estos tres grupos son inconciliables. Los Altos quieren quedarse donde están. Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos. La finalidad de los Bajos, cuando la tienen -porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana-, consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales. Así, vuelve a presentarse continuamente la misma lucha social. Durante largos periodos, parece que los Altos se encuentran muy seguros en su poder, pero siempre llega un momento en que pierden la confianza en sí mismos o se debilita su capacidad para gobernar, o ambas cosas a la vez. Entonces son derrotados por los Medianos, que llevan junto a ellos a los Bajos porque les han asegurado que ellos representan la libertad y la justicia. En cuanto logran sus objetivos, los Medianos abandonan a los Bajos y los relegan a su antigua posición de servidumbre, convirtiéndose ellos en los Altos. Entonces, un grupo de los Medianos se separa de los demás y empiezan a luchar entre ellos. De los tres grupos, solamente los Bajos no logran sus objetivos ni siquiera transitoriamente.”

“Desde el punto de vista de los Bajos, ningún cambio histórico ha significado mucho más que un cambio en el nombre de sus amos.”

“Sólo hay cuatro medios de que un grupo dirigente sea derribado del Poder. O es vencido desde fuera, o gobierna tan ineficazmente que las masas se le rebelan, o permite la formación de un grupo medio que lo pueda desplazar, o pierde la confianza en sí mismo y la voluntad de mando. Estas causas no operan sueltas, y por lo general se presentan las cuatro combinadas en cierta medida.”

“El control del pasado depende por completo del entrenamiento de la memoria.”

“El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado.”

“Crees que la realidad es algo objetivo, externo, que existe por derecho propio. Crees también que la naturaleza de la realidad se demuestra por sí misma. Cuando te engañas a ti mismo pensando que ves algo, das por cierto que todos los demás están viendo lo mismo que tú. Pero te aseguro, Winston, que la realidad no es externa. La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio. No en la mente individual, que puede cometer errores y que, en todo caso, perece pronto. Sólo la mente del Partido, que es colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo que el Partido sostiene que es verdad es efectivamente verdad. Es imposible ver la realidad sino a través de los ojos del Partido.”

“Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarl. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder.”

“El poder radica en infligir dolor y humillación. El poder está en la facultad de hacer pedazos los espíritus y volverlos a construir dándoles nuevas formas elegidas por ti.”

“desde luego, la neolenngua difería de la mayoría de otros lenguajes en que su vocabulario se empequeñecía en vez de agrandarse. Cada reducción era una ganancia, ya que cuanto menor era el área para escoger, más pequeña era la tentación de pensar. En definitiva, se esperaba construir un lenguaje articulado que surgiera de la laringe sin involucrar en absoluto a los centros del cerebro.”

“Por lo tanto, quedaría descartada la posibilidad de cometer muchos crímenes y errores simplemente porque no tenían nombre y, en consecuencia, son inimaginables.”

—La decimoprimera edición es la definitiva —dijo—. Le esta­mos dando al idioma su forma final, la forma que tendrá cuando nadie hable más que neolengua. Cuando terminemos nuestra labor, tendréis que empezar a aprenderlo de nuevo. Creerás, seguramente, que nuestro principal trabajo consiste en inventar nuevas palabras. Nada de eso. Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Esta­mos podando el idioma para dejarlo en los huesos. De las palabras que contenga la onceava edición, ninguna quedará anticuada antes del año 2050—. Dio un hambriento bocado a su pedazo de pan y se lo tragó sin dejar de hablar con una especie de apasionamiento pedante. Se le había animado su rostro moreno, y sus ojos, sin perder el aire soñador, no tenían ya su expresión burlona.
—La destrucción de las palabras es algo de gran hermo­sura. Por supuesto, las principales víctimas son los verbos y los adjetivos, pero también hay centenares de nombres de los que puede uno prescindir. No se trata sólo de los sinóni­mos. También los antónimos. En realidad ¿qué justificación tiene el empleo de una palabra sólo porque sea lo contrario de otra? Toda palabra contiene en sí misma su contraria. Por ejemplo, tenemos «bueno». Si tienes una palabra como «bue­no», ¿qué necesidad hay de la contraria, «malo»? Nobueno sir­ve exactamente igual, mejor todavía, porque es la palabra exactamente contraria a «bueno» y la otra no. Por otra parte, si quieres un reforzamiento de la palabra «bueno», ¿qué sen­tido tienen esas confusas e inútiles palabras «excelente, espléndido» y otras por el estilo? Plusbueno basta para decir lo que es mejor que lo simplemente bueno y dobleplusbueno sirve perfectamente para acentuar el grado de bondad. Es el su­perlativo perfecto. Ya sé que usamos esas formas, pero en la versión final de la neolengua se suprimirán las demás pala­bras que todavía se usan como equivalentes. Al final todo lo relativo a la bondad podrá expresarse con seis palabras; en realidad una sola. ¿No te das cuenta de la belleza que hay en esto, Winston? Naturalmente, la idea fue del Gran Hermano —añadió después de reflexionar un poco.
Al oír nombrar al Gran Hermano, el rostro de Winston se animó automáticamente. Sin embargo, Syme descubrió inmediatamente una cierta falta de entusiasmo.
—Tú no aprecias la neolengua en lo que vale —dijo Syme con tristeza—. Incluso cuando escribes sigues pensan­do en la antigua lengua. He leído algunas de las cosas que has escrito para el Times. Son bastante buenas, pero no pasan de traducciones. En el fondo de tu corazón prefieres el viejo idioma con toda su vaguedad y sus inútiles matices de significado. No sientes la belleza de la destrucción de las pala­bras. ¿No sabes que la neolengua es el único idioma del mundo cuyo vocabulario disminuye cada día? Winston no lo sabía, naturalmente. Sonrió —creía hacerlo agradablemente— porque no se fiaba de hablar. Syme comió otro bocado del pan negro, lo masticó un poco y siguió:
—¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento, estrechar el radio de acción de la mente? Al final, acabaremos haciendo imposible todo crimen del pensamiento. En efecto, ¿cómo puede haber crimental si cada concepto se expresa claramente con una sola palabra, una palabra cuyo significado esté decidido rigurosamente y con todos sus significados secundarios eliminados y olvida­dos para siempre? Y en la onceava edición nos acercamos a ese ideal, pero su perfeccionamiento continuará mucho después de que tú y yo hayamos muerto. Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño. Por supuesto, tampoco ahora hay justificación alguna para cometer un crimen por el pensamiento. Sólo es cuestión de autodisciplina, de control de la realidad. Pero llegará un día en que ni esto será preciso. La revolución será completa cuando la lengua sea perfecta. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es neolengua —añadió con una satisfacción mística—. ¿No se te ha ocurrido pensar, Winston, que lo más tar­de hacia el año 2050, ni un solo ser humano podrá entender una conversación como ésta que ahora sostenemos?
—Excepto… —empezó a decir Winston, dubitativo, pero se interrumpió alarmado.
Había estado a punto de decir «excepto los proles»; pero no estaba muy seguro de que esta observación fuera muy ortodoxa. Sin embargo, Syme adivinó lo que iba a decir.
—Los proles no son seres humanos —dijo—. Hacia el 2050, quizá antes, habrá desaparecido todo conocimiento efectivo del viejo idioma. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… sólo existirán en versiones neolingüísticas, no sólo transformados en algo muy diferente, sino convertidos en lo contrario de lo que eran. Incluso la literatura del Partido cambiará; hasta los slogans serán otros. ¿Cómo vas a tener un slogan como el de «la libertad es la esclavitud» cuando el concepto de libertad no exista? Todo el clima del pensamiento será distinto. En realidad, no habrá pensamiento en el sentido en que ahora lo entendemos. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar el pensamiento. Nuestra ortodoxia es la inconsciencia.
De pronto tuvo Winston la profunda convicción de que uno de aquellos días vaporizarían a Syme. Es demasiado inteligente. Lo ve todo con demasiada claridad y habla con demasiada sencillez. Al Partido no le gustan estas gentes. Cual­quier día desaparecerá. Lo lleva escrito en la cara.

martes, 3 de diciembre de 2013

EL FRANCOTIRADOR PACIENTE
Arturo Pérez-Reverte.

"Siempre tienen que ser carísimos y de diseño, mejicanos, peruanos o japoneses. Estos últimos le gustan mucho porque le dan ocasión de encargar sushis y sashimis con nombres exóticos y mostrarse hábil manejando los palillos -yo siempre pido un tenedor- mientrs te explica la diferencia entre el pescado crudo cortado a la manera de Okinawa y la de Hokkaido. O algo así. Eso seduce a las mujeres, (...) Me refiero a cierta clase de mujeres".

"Había gente tras el cristal de los bares con ordenador portátil y café en vaso de plástico -detesto esos lugares absurdo donde debes llevar tú la consumición a la mesa-, parejas homosexuales que paseaban cogidas de la mano y dependientas de tiendas de ropa fumando en la puerto como furcias futuristas, de nueva generación. Tomo muy correcto y muy trendy. Muy de foto para el dominical en coloer de El País. (...) Contribuyen a dar tono, como los carteles outlet que sustituyen por todas partes al tradicional de rebajas".

"Las chicas que crecen aprisa tienen los ojos tristes"

"El resplandor exterior, tamizado por los visillos, perfilaba el contorno de su cuerpo sobre la cama cuyas sábanas, todavía revueltas y arrugadas, olían a mí y a ella del mismo modo que olían mis labios, mi sexo y mis manos. A nuestra carne, nuestra saliva y nuestra fatiga".

"Tengo la impresión de que usted está mal acostumbrado...¿Tanto tiempo hace que nadie lo manda a tomar por culo?"

"El ser humano pasa la mayor parte de su vida buscando pretextos para atenuar el remordimiento propio. Para borrar claudicaciones y compromisos. Necesita la infamia ajena para sentirse menos infame. Eso explica el recelo, la incomodidad, incluso el rencor suscitados por quienes no transigen".

"La excitación intelectual, la tensión física, el desafío a tu propia seguridad, el miedo dominado por la voluntad, el control de sensaciones y emociones, la inmensa euforia de moverse en la noche, en el peligro, transgrediendo cuanto de ordenado el mundo establecía, o pretendía establecer. Moviéndote con sigilo de soldado en los estrechos márgenes del desastre. En el filo incierto de la navaja".

"También vi una sonrisa de las que hace falta tener dos veces veinte años para que la vida te la defina en la boca y en la mirada".

"El arte sólo sirve cuando tiene que ver con la vida -dijo-. Para expresarla o explicarla".

miércoles, 9 de octubre de 2013

Discurso de la servidumbre. Etienne De la Boetie.


"Verdad es que al principio se sirve obligado y vencido por la fuerza, pero los que vienen después sirven sin pena y hacen con gusto lo que sus antepasados habían hecho por necesidad. Eso se debe a que los hombres, al nacer bajo el yugo y al ser luego criados y educados en la servidumbre, sin mirar ya hacia delante, se contentan con vivir como han nacido, no piensan tener otro bien ni otro derecho más que el que han encontrado, y consideran natural el estado de su nacimiento."

"Licurgo, el legislador de Esparta, había criado, se dice, dos perros, hermanos, alimentados ambos con la misma leche, uno engordado en la cocina, habituado el otro en los campos al sonido de la trompa y el cuerno. Queriendo demostrar al pueblo lacedemonio que los hombres son tales como el aliento los hace, puso ambos perros en pleno mercado y en medio de ellos una sopa y una liebre; uno corrió hacia el plato y otro hacia la liebre."

"La primera causa de la servidumbre voluntaria es la costumbre."

"Los hombres y el saber dan a los hombres, más que ninguna otra cosa, el sentido y la capacidad de reconocerse a sí mismos y de odiar la tiranía."


"Se preguntó por las condiciones que permiten que un hombre someta a muchos. Las principales causas de esta situación las encontraba el joven jurista galo en la manipulación de la educación por los poderosos para estimular el olvido del don de la libertad. Y en la estimulación de costumbres de juegos y prácticas, que también disipan el natural apego del hombre a la vida libre."
La verdad sobre el caso de Harry Quebert. Joel Dicker.

"No, es un hermoso cuadro. Es lo que se llama “arte”. Y el auténtico arte molesta. El arte actual no es más que el resultado de la degeneración del mundo podrido por lo políticamente correcto."


"Nadie es libre hijo mío. Somos prisioneros de los demás y de nosotros mismos."