"En ese
juego del escondite que se juega encarnizadamente en la memoria cuando se
quiere encontrar un nombre no hay una serie de aproximaciones graduales. No se ve
nada, hasta que, de repente, aparece el nombre exacto y muy diferente de lo que
se creía adivinar. No es que el nombre haya venido a nosotros. No, más bien
creo que a medida que vamos viviendo, pasamos el tiempo en alejarnos de la zona
donde un nombre se dibuja bien distinto, y si yo, de repente, atravesé la
oscuridad y vi claro, fue por un ejercicio de mi voluntad y de mi atención, que
aumentaba la acuidad de mi mirada interior. En todo caso, si hay transiciones
entre el olvido y el recuerdo, son transiciones inconscientes. Pues los nombres
de etapa por los que pasamos antes de encontrar el nombre verdadero son falsos,
y no nos acercan en nada a él. En rigor, ni siquiera son nombres, si no, muchas
veces, simples consonantes"
"«Pero
usted es igual que nosotros, si no mejor», parecían decir los Guermantes en
todos sus actos; y lo decían de la manera más gentil que puede imaginarse, para
ser queridos, admirados, pero no creídos; distinguir el carácter ficticio de
esta amabilidad es lo que ellos llamaban estar mal educado; creer que era real,
eso era mala educación."
"pasado
el tiempo, las diferencias sociales y aun las individuales se funden en la
uniformidad de una época."
"un
hombre de gran talento prestará menos atención que un tonto a la tontería de
otro."
"Aunque
sólo sea por atavismo, por semejanzas familiares, es inevitable que el tío
sermoneador tenga aproximadamente los mismos defectos que el sobrino al que le
han dado la misión de amonestar. Y lo hace sin ninguna hipocresía, porque le
engaña esa facultad que los hombres tienen de creer, en cada nueva
circunstancia, que se trata de «otra cosa», facultad que les permite adoptar
errores artísticos, políticos, etc., sin darse cuenta de que son los mismos
que, hace diez años, tuvieron ellos por verdades a propósito de otra escuela de
pintura que condenaban, de otra cuestión política que se creían en el deber de
odiar, de la que han renegado y a la que luego se adhieren sin reconocerla bajo
un nuevo disfraz."
"En
realidad, siempre descubrimos a posteriori que nuestros adversarios tenían una
razón para ser del partido a que pertenecen y que no es por lo que en ese
partido puede haber de justo, y que a los que piensan como nosotros les ha
llevado a ello la inteligencia si su naturaleza moral es demasiado baja para
poder invocarla, o la rectitud si su penetración es escasa."
"el más
peligroso de todos los recelos es el de la culpa misma en el ánimo del
culpable. El conocimiento permanente que tiene de ella le impide suponer lo
ignorada que es generalmente, lo fácil que se creería una mentira completa, y
darse cuenta, en cambio, de en qué grado de verdad comienza para los demás la
confesión en las palabras que él cree inocentes."
"Porque
a las perturbaciones de la memoria están ligadas las intermitencias del
corazón. Sin duda es la existencia de nuestro cuerpo, semejante para nosotros a
un vaso en el que estuviera nuestra espiritualidad, lo que nos induce a suponer
que todos nuestros bienes interiores, nuestros goces pasados, todos nuestros
dolores están perpetuamente en nuestra posesión. Acaso es también
inexacto creer que se van o vuelven. En todo caso, si permanecen en
nosotros es, generalmente, en un dominio desconocido donde no nos sirven de
nada y donde hasta las más usuales son repelidas por recuerdos de orden
diferente y que excluyen toda simultaneidad con ellas en la conciencia. Pero si
volvemos a dominar el cuadro de sensaciones donde se conservan, tienen a su vez
el mismo poder de expulsar todo lo que les es incompatible, de instalar, sólo
en nosotros, el yo que las vivió."
"no
supe contener unas palabras impacientes y molestas que —lo noté en una
contracción de su cara— la hirieron; y ahora que ya era imposible para siempre
el consuelo de mis besos, era a mí a quien herían aquellas palabras. Pero ya
nunca podría borrar aquella contracción de su rostro y aquel dolor de su
corazón, o más bien del mío; pues como los muertos ya no existen sino en
nosotros, es a nosotros mismos a quienes herimos sin tregua cuando queremos
recordar los golpes que en vida les asestamos."
"Sin
embargo, como el instinto de conservación, la ingeniosidad de la inteligencia
para preservarnos del dolor, comenzaban ya a poner sobre las ruinas todavía
humeantes, los primeros cimientos de su obra útil y nefasta, saboreaba yo demasiado
la dulzura de recordar tales o cuales juicios del ser querido, de evocarlos
como si todavía pudiera pronunciarlos, como si existiera, como si yo siguiera
existiendo para ella. Pero en cuanto logré dormirme, a aquella hora, más real,
en que mis ojos se cerraron a las cosas de fuera, el mundo del sueño (en cuyo
umbral la inteligencia y la voluntad, momentáneamente paralizadas, no podían ya
librarme de la crueldad de mis impresiones verdaderas), reflejó, refractó la
dolorosa síntesis, por fin restablecida, de la supervivencia y del no ser, en
la profundidad orgánica y ahora traslúcida de las vísceras misteriosamente
iluminadas."
"las
personas, a medida que las vamos conociendo, son como un metal sumergido en un
líquido que le ataca: se ve cómo pierden poco a poco sus cualidades (y a veces
sus defectos)."
"Cada
vez que hablaba de estética, sus glándulas salivares, como las de algunos
animales en la época del celo, entraban en una fase de tal hipersecreción que
la boca desdentada de la anciana señora dejaba pasar a la comisura de los
labios, ligeramente bigotudos, unas gotas cuyo sitio no era aquél."
"el
efecto del alcohol trazaba una línea que casaba el deseo con la acción. Se
acabaron la duda y el miedo."
"La
mirra es el perfume de las nubes, pero también de Protógonos, de Neptuno, de
Nerea, de Leto; el incienso es el perfume del mar, pero también el de la bella
Diquea, de Temis, de Circe, de las nueve musas Eos, de Mnemosine, del día, de
Dikayosuné. En cuanto al estoraque, el"
"¿quién
de nosotros, al despertar, no ha sentido cierta desilusión por haber
experimentado, dormido, un placer que, una vez despierto, no podemos renovar
indefinidamente"
"quizá
porque la otra vida, aquella en que dormimos, no está —en su parte profunda—
sometida a la categoría del tiempo."
"El ser
que yo seré después de la muerte no tiene más razones para acordarse del hombre
que yo soy desde mi nacimiento que éste para acordarse de lo que fui antes de
él."
"me
asustaba pensar que este sueño tuvo la nitidez del conocimiento. ¿Tendría el
conocimiento, recíprocamente, la irrealidad del sueño?"
"es
raro que el sueño ponga así en la vida despierta unos recuerdos que no mueren
con él."
"Los
niños, al hacerse mayores, recuerdan con rencor a los que han sido malos para
ellos."
"En el
desorden de las nieblas de la noche que arrastraban aún sus jirones rosados y
azules sobre las aguas sembradas de los restos de nácar de la aurora, pasaban
unos barcos sonriendo a la luz oblicua que teñía de amarillo sus velas y la
punta del bauprés como cuando vienen de arribada al anochecer: escena
imaginaria, entelerida y desierta, pura evocación del poniente, pero sin
apoyarse, como el atardecer, en la sucesión de las horas del día que yo tenía
costumbre de verle preceder, escena tenue, interpolada, más inconsistente
todavía que la horrible imagen de Montjouvain que no lograba anular, cubrir,
esconder —poética y vana imagen del recuerdo y del sueño."