viernes, 26 de julio de 2019

Muerte en Venecia. Thomas Mann.


"Y deseaba ardientemente llegar a viejo, pues siempre había creído que sólo es verdaderamente grande y realmente digno de estima el artista a quien el Destino ha concedido el privilegio de crear sus obras en todas las etapas de la vida humana."

"en realidad, la grandeza de toda su obra estaba hecha de un minucioso trabajo cotidiano; era la resultante de cientos de inspiraciones breves,"

"Los hombres no saben por qué les satisfacen las obras de arte. No son verdaderamente entendidos, y creen descubrir innumerables excelencias en una obra, para justificar su admiración por ella, cuando el fundamento íntimo de su aplauso es un sentimiento imponderable que se llama simpatía."

"Y es lo cierto que la escrupulosa profundidad del joven no tiene casi fuerza cuando se la compara con la decisión inquebrantable del hombre maduro, elevado ya a la categoría de maestro, de negar el saber, de rechazarlo, de dejarlo atrás con la cabeza erguida, siempre que se corra el riesgo de que ello pueda paralizar, desanimar, desvanecer la voluntad, el impulso de acción, el sentimiento y hasta la misma pasión."

"Sólo los bohemios incorregibles encuentran aburrido, y les parece cosa de burla, el hecho de que un gran talento salga de la larva del libertinaje, se acostumbre a respetar la dignidad del espíritu y adquiera los hábitos de un aislamiento lleno de dolores y luchas no compartidas, de un aislamiento que le ha deparado el poder y la consideración de las gentes."

"En el edificio entero reinaba ese solemne silencio que constituye el orgullo de los grandes hoteles."

"Pero la pasión, como el delito, no se encuentra a sus anchas en medio del orden y el bienestar cotidiano; todo aflojamiento de los resortes de la disciplina, toda confusión y trastorno le son propicios, porque le dan la esperanza de obtener ventajas de ellos."

"Una valla de contención y dominio de sí mismo, una vida recia, constante y sobria, que él había elaborado en sus obras como la forma sensible del heroísmo moderno."

El viejo y el mar. Ernest Hemingway.


"Con el vaso en la mano pensaba en las cosas de hacía muchos años."

"La suerte es una cosa que viene en muchas formas, y ¿quién puede reconocerla?"

El túnel. Ernesto Sábado.



"De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovisto de este notable motor del Progreso Humano. Me hacen reír esos señores que salen con la modestia de Einstein o gente por el estilo; respuesta: es fácil ser modesto cuando se es célebre; quiero decir parecer modesto. Aun cuando se imagina que no existe en absoluto, se la descubre de pronto en su forma más sutil: la vanidad de la modestia. ¡Cuántas veces tropezamos con esa clase de individuos!"


"La vanidad se encuentra en los lugares más inesperados: al lado de la bondad, de la abnegación, de la generosidad."


"Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos;"


"He visto en los últimos años emigrados que llegaban con la humildad de quien ha escapado a los campos de concentración, aceptar cualquier cosa para vivir y alegremente desempeñar los trabajos más humillantes; pero es bastante extraño que a un hombre no le baste con haber escapado a la tortura y a la muerte para vivir contento: en cuanto empieza a adquirir nueva seguridad, el orgullo, la vanidad y la soberbia, que al parecer habían sido aniquilados para siempre, comienzan a reaparecer, como animales que hubieran huido asustados; y en cierto modo a reaparecer con mayor petulancia, como avergonzados de haber caído hasta ese punto. No es difícil que en tales circunstancias se asista a actos de ingratitud y de desconocimiento."


"toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera su vida normal, la vida agitada que llevan esas gentes que viven afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa (¿por qué esperándome? ¿y por qué muda y ansiosa?); pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado."

La edad de hierro. J. M. Coetzee.


Enfermamos antes de morir para poder destetarnos de nuestro cuerpo. La leche que nos nutría se vuelve amarga y se amarga. Nos separamos del pecho y nos ponemos a esperar con impaciencia una vida autónoma. Sin embargo, esta primera vida, esta vista en la tierra, en el cuerpo de la tierra: ¿hay otra mejor, puede haberla? Pese a toda la tristeza, la desesperación y la cólera, no he dejado de amarla.

 

Los niños no pueden imaginarse lo que es morir. Ni siquiera se les pasa por la cabeza que no son inmortales.

 

Para tener la mente en paz, para tener el alma en paz, necesitamos saber qué viene después de nosotros, qué presencia llena ahora las habitaciones en las que antaño nos sentíamos en casa.

 

Porque es eso, después de todo, lo que uno quiere al final: que haya alguien, para poder llamarlo en la oscuridad.

 

Metamorfosis, que endurecen nuestro discurso, empeñan nuestros sentimientos y nos convierten en bestias. ¿En qué parte de esta tierra crece la hierba que nos pueda preservar de ello?

domingo, 30 de junio de 2019

Tokio blues. Haruki Murakami.

"Durante la noche no ondeaba. ¿Por qué tenían que arriarla de noche? Las razones se me escapaban. La nación sigue existiendo durante la noche, y hay mucha gente que trabaja a esas horas. Las brigadas del ferrocarril, los taxistas, las chicas de alterne, los bomberos con turno de noche, los guardas nocturnos de los edificios… Me parecía injusto que todas las personas que trabajaban de noche no contaran con la tutela del Estado."

"—Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos."

"—A nadie le gusta la soledad. Pero no me interesa hacer amigos a cualquier precio. No estoy dispuesto a desilusionarme"

"Ningún profesor los ha enseñado a disciplinarse y, en consecuencia, pierden un elemento necesario en la formación del ser humano."

"—Este mundo es injusto por naturaleza. Lo cual no es culpa mía. Ha sido siempre así, desde el principio."

"Si una persona comprende a otra es porque aquél es el momento propicio para que suceda, no porque ésta desee que la entiendan."

"Cuando uno está rodeado de tinieblas, la única alternativa es permanecer inmóvil hasta que sus ojos se acostumbren a la oscuridad."

"¿Qué deben de hacer las hormigas los días de lluvia?"

"«El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso»."

miércoles, 12 de junio de 2019

Kokoro. Soseki Natsume.


—¿Qué no confío en ti? No digo que no confíe. Más bien, no confío en el género humano.

—El recuerdo de haberse arrodillado ante una persona, en un futuro te hace querer pisarle la cabeza. Yo prefiero evitar el respeto de hoy para no recibir el agravio de mañana. Mejor aguantar mi soledad actual y no una soledad futura que sería horrorosa. La gente de hoy, nacida bajo el signo de la libertad, la independencia y la autoestima, debe, en justa compensación, saborear siempre esta soledad.

Por detrás de ese oficio de pensador, sin embargo, me parecía un hombre formado a partir de experiencias muy reales, experiencias o hechos no de otra persona, sino saboreados por sí mismo y en su sangre con dolor y con calor, y que en su alma se habían ido superponiendo en capas.

—No me gusta discutir. Los hombres se divierten discutiendo por discutir. No me explico cómo podéis pasar tanto tiempo hablando y hablando como si estuvierais brindando con copas vacías."

… Es que antes, cuando hablaba con la gente o cuando se me preguntaba algo, sentía vergüenza si no lo sabía. Pero últimamente, ya no siento eso y no me esfuerzo en leer libros. En una palabra, me he hecho viejo.

—Mandar a los hijos a estudiar no es tan bueno, ¿verdad? Si tu hijo estudia, acaba no volviendo a casa. Es como si estudiaran para separarse de los padres. Y no hay forma de evitarlo.

Como bien sabes, yo soy un solitario sin apenas relación con el mundo y sin obligaciones que cumplir hacia mi entorno. No sé si deliberada o naturalmente, pero he vivido una vida libre de las obligaciones más mínimas. Y esto no por ser indiferente a ellas, sino más bien por ser demasiado sensible a los deberes y carecer de energía para aguantar compromisos.

Las palabras vivas no sólo sirven para hacer vibrar el aire, sino que también pueden agitar poderosamente el corazón humano.

martes, 21 de mayo de 2019

Canción dulce. Leila Slimani.

¿De qué lago negro, de qué frondoso bosque ha extraído esos cuentos crueles en los que los buenos mueren al final, no sin antes haber salvado el mundo?

Es un soldado. Avanza, cueste lo que cueste, como un animal, como un perro a quien unos niños malos hubieran quebrado las patas.