lunes, 3 de septiembre de 2018

Rojo y negro. Stendhal.

¡La importancia! ¿Es que eso no es nada, caballero? El respeto de los tontos, el pasmo de los niños, la envidia de los ricos, el desprecio del sabio.

Su imaginación, repleta de las nociones más exageradas, las más españolas, sobre lo que debe decir un hombre cuando está solo con una mujer, no le brindaba, en la turbación en que se hallaba, sino ideas inadmisibles.

Se despreciaba espantosamente. Sí, por desgracia, se forzaba a hablar, decía las mayores ridiculeces. Para colmo de desdichas, veía lo absurdo de sus palabras y lo veía de forma exagerada.

¿Cuándo voy a contraer la buena costumbre de darles a estas personas solo la parte de mi alma que vale el dinero que me pagan) Si quiero que me tengan estima y tenérmela yo tengo que hacerles ver que lo que está en venta para su riqueza es mi pobreza; pero que tengo el corazón a mil leguas de su insolencia y situado en una esfera demasiado elevada para que sus menudas señales de desdén o de favor lo alcancen.

Una muchacha coqueta que se enamora con pocos años se acostumbra a la turbación del amor; cuando llega a la edad de la pasión verdadera, le falta el encanto de la novedad.

La venganza del amor es terrible, sangrienta, pero militar y generosa, una puñalada pone fin a todo. Pero es a puñaladas de desprecio público como mata un marido a su mujer en el siglo XIX; es cerrándole las puertas de todos los salones.

-Nunca me rebajaré a hablar mi valentía- dijo con frialdad Julien-; en una bajeza. Que el mundo juzgue por los hechos.

El señor Valenod les había dicho en cierto modo a los tenderos de la comarca: dadme los dos más tontos que haya entre vosotros; a los hombres de leyes: decidme quiénes son los dos más ignorantes; a los funcionarios de sanidad: elegidme a los dos más charlatanes. Cuando tuvo reunidos a los más descarados de cada uno de esos oficios, les dijo: "Vamos a reinar juntos".

...Es la violenta impresión de lo feo en un alma hecha para amar lo hermoso.

Desde Voltaire, desde el gobierno de las dos Cámaras, que no es, en el fondo, sino desconfianza y examen personal e incita el pensamiento de los pueblos a esa mala costumbre de desconfiar, la Iglesia de Francia parece haberse percatado de que sus auténticos enemigos son los libros. Lo que le interesa de verdad son los corazones sumisos.

Desde el punto de vista de esos compañeros, era reo probado de este espantoso vicio: pensaba y opinaba por su cuenta, en vez de ir ciegamente en pos de la autoridad y el ejemplo.

Llegarán al poder, pero ¡a costa de qué, santo Dios!

¡Ah, le tiene miedo a esa gentecilla malvada del seminario! En demasiada consideración los tiene -dijo el padre Chas-: ¿es menor hermoso un sendero porque los setos de los lados tengan espinas? Los viajeros hacen camino y dejan a las espinas malvadas consumirse sin moverse del sitio.

¿Por qué pretenden que tenga hoy la misma opinión que hace seis semanas? En tal caso, mi opinión sería mi tirano.

¿Es el hombre que quiera expulsar de la tierra la ignorancia y el crimen debe pasar como la tormenta y hacer el mal como el azar?

No tardó en tener la seguridad de que, por poco que esos libros nuevos fueran hostiles a los intereses del trono y del altar, no tardaban en desaparecer.

Y yo, a quien una providencia madrastra ha relegado a la última fila, yo a quien le ha dado un corazón noble y ni tan siquiera mil francos de renta, es decir, que me ha dejado sin pan, sin pan literalmente hablando, ¿yo voy a rechazar un placer que se me brinda? ¡Un manantial cristalino que acude a saciarme la sed en el desierto ardoroso de la mediocridad por el que tan penosamente cruzo! No seré tan necio, a fe mía; que cada cual vaya a lo suyo en este desierto de egoísmo que se llama vida.

El amor intelectual tiene, sin duda, más ingenio que el amor verdadero, pero solo se compone de instantes de entusiasmo; se conoce demasiado a sí mismo, se juzga a sí mismo continuamente; lejos de extraviar el pensamiento, solo está construido a fuerza de pensamientos.

¿Una joven con un carácter tan altanero se habría faltado al respeto a sí misma hasta el punto de insinuársele materialmente? Estrecharle el brazo en el jardín una noche, ¡qué espanto! Como si no hubiera tenido cien formas menos indecentes de hacerle saber que lo distinguía.

Resulta singular, sin embargo, que no haya sabido el arte de disfrutar de la vida más que desde que veo tan cerca el final.

viernes, 3 de agosto de 2018

El lejano país de los estanques. Lorenzo Silva (relectura).

Un individuo que no lee suele tener claro lo que espera de la vida, y gobernarlo con buen pulso. Hay gente que lee a la que le pasa lo mismo, pero a igualdad de dotes naturales, cuanta más cultura menos tenacidad, más dispersión, y hasta más cobardía.

Novela de ajedrez. Stefan Zweig.

¿Pero no se comete una falta de empequeñecimiento humillante con sólo tildar de juego al ajedrez? ¿No es también una ciencia, una técnica, un arte, algo que se cierne entre esas categorías, como el ataúd de Mahoma entre el cielo y la tierra, una trabazón única entre todos los contrastes: Antiquísimo y eternamente joven; mecánico en la disposición, y, sin embargo, eficaz solamente por obra la fantasía; limitado en sus combinaciones; desarrollándose de continuo y no obstante, estéril; un pensar que no conduce a nada; una matemática que nada soluciona; un arte sin obras; una arquitectura sin sustancia, y, no obstante, evidentemente más duradero en su existencia y ser que todos los libros y obras de arte; el único juego propio de todos los pueblos y tiempos y del que nadie sabe qué dios lo legó a la tierra para matar el hastío, aguzar los sentidos y poner en tensión el alma? ¿Dónde empieza, dónde termina?

... Ninguna cosa del mundo ejerce tanta presión sobre el alma humana como la nada.

Electra. Sófocles.

La ocasión apremia, en efecto, y ella es la que preside a todas las empresas de los hombres.

Este castigo debería ser el de todos aquellos que quieren ser más poderosos que las leyes, es decir, la muerte. De este modo, los malvados serían menos numerosos.

Crisótemis: ¿No te cuidas de tu vida?
Electra: Ciertamente, mi vida es bella y admirable.
Crisótemis: Bella sería, si fueses prudente.
Electra: No me enseñes a hacer traición a mis amigos.
Crisótemis: No te enseño eso, sino a someterte a los más fuertes.
Electra: Halágales con tus palabras; lo que dices no está en tu carácter.
Crisótemis: Sin embargo, es bueno no sucumbir por imprudencia.

El origen del mal. José Carlos Somoza.

Nada nos hace más verdugos que sentirnos víctimas.

Casi todo el mundo siente alivio cuando forma parte de la mayoría.

Descubrimos que compartíamos autores y libros, que es lo mismo que compartir sueños.

No creo en las casualidades. Si lees la historia... Todo lo que se hace tiene consecuencias. Eso es fácil verlo cuando los sucesos son importantes, pero no es tan fácil en las minucias. Y resulta imposible prever los efectos de cada causa. Hasta la propia causa es un enigma. ¿Huevo o gallina? A veces creo que todas las llamadas "grandes" cosas se empujan unas a otras como bolas de billar. Como si alguien escribiera nuestra historia y luego, en el futuro, alguien la leyera. ¿De qué seremos responsables entonces?

- ¿Sabes? A lo mejor no es el momento adecuado para decirlo, pero te confieso que desde aquel discurso tuyo en el restaurante he pensado que eras un cobarde.
Para mi sorpresa asintió.
- Sí, soy un cobarde. Todos los somos. Todos tenemos un precio y todos un miedo. Pero lo que dije en aquella cena no lo dije por miedo. Yo no creo en luchar por otros. Creo en luchar por lo que pienso yo, no lo que otros me dicen que piense.

Vivía en su imaginación para anticipar el futuro, porque según su aristocracia intelectual el presente era un plato de pobres.

Supongo que Lili le hacía añorar algo inconcreto, soñar por puro esfuerzo.

Créeme si te digo esto: Hitler pasará a la historia como el último estúpido que confió en las guerras para controlar el mundo. La guerra, en singular, se ha acabado ya, para siempre. A partir de ahora sólo habrá batallas.

Esta guerra ha cambiado el mundo de una forma que no podíamos imaginar. La anterior acabó con el poder de las últimas monarquías, ésta ha sentenciado a los presidentes. A partir de ahora, habrá grupos. Queramos o no.

Mi memoria, ese perro demasiado fiel que siempre regresa trayendo aquello que le he arrojado, aún cuando haya querido perderlo todo.

En el deseo, todos somos héroes; en el resultado, cobardes.

Mucha imaginación. Pero esto no es una de tus novelas. Ni de Pérez-Reverte. Esto es real. Real.

Hay cierto grado de culpa en que otros sospechen de ti.

No es fácil ver a mi amigo tan emocionado; está acostumbrado a emocionarse a solas, en privado, con los libros, como tantos otros lectores.

Mira que si leer sirviera para algo, pensamos mi amigo el librero y yo.

No queríamos hacer justicia, queríamos vengarnos... Ése es el sentido de la venganza. Inocencia por inocencia.

martes, 17 de julio de 2018

Mañana lo dejo. Gilles Legardinier

Nadie hablaba de la tele ni de todas esas cosas superficiales que pueblan inútilmente nuestra vida. Nadie necesitó emborracharse para desinhibirse o pasárselo bien. Nos sentíamos miembros de una misma especie, seres humanos con fallos. Cuando uno celebra un cumpleaños, una victoria o un hecho reseñable jamás disfruta de un ambiente como el que ese día pudimos compartir. Siempre hay una estrella o una pareja que son el centro de la fiesta, subidos en un pedestal mientras los demás los contemplan en silencio. Sería más fácil celebrar nuestras caídas. Sin pódiums ni vanaglorias, simplemente alegrarnos del hecho de estar vivos y cerca los unos de los otros. Seguramente son más nuestros fallos que nuestros éxitos. No obstante, aquella noche, y a pesar de las humillaciones de las que fui testigo, no me atreví a pronunciarme . Demasiado miedo, demasiada vergüenza, y eso que tendría mucho que relatar. Si me pusiera a contar todas aquellas decisiones que he tomado y en las que me he equivocado, necesitaría meses, por muy rápido que hablara.

lunes, 9 de julio de 2018

La tía Tula. Miguel de Unamuno.

Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Toda hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré.

Vivimos solas, te he dicho. Las mujeres vivimos siempre solas.

Nada; discreteos de tu marido sobre las ventajas e inconvenientes del matrimonio.
¡No hables de eso, Ramiro! Vosotros los hombres apenas sabéis de eso. Somos nosotras las que nos casamos, no vosotros.

¿Qué es eso de que estáis hablando? -dijo Rosa acercándose y dejándose caer abatida en un sillón.

... Cómo el amor hace morirse a la vida y vivir la muerte; cómo el vivía ahora la muerte de su Rosa y se moría en su propia vida.

No quiso que a la niña se le ocupase demasiado en aprender costuras y cosas así. "¿Labores de su sexo? -decía-, no, nada de  labores de su sexo; el oficio de una mujer es hacer hombre y mujeres y no vestirlos.

...Palpitante de congoja y henchido de zozobra.

Le hablaba ella del mar y eran sus palabras, que le llegaban a él envueltas en el rumor no lejano de las olas, como la letra vaga de un canto de cuna para el alma.

No lo volveré a pensar, Pero, ¿quién pone barreras al pensamiento?