Young Frankenstein: ... Como las partes de pequeño tamaño retrasarían mucho mi trabajo
decidí hacer una criatura de una estatura gigante.
¡Claro! Eso lo simplifica todo.
Inga: En otras palabras: sus venas, sus pies, sus manos, sus órganos, todo
tendrá que ser aumentado
Young Frankenstein: ¡Exacto!
Inga: ¡Tendrá un enorme schwanzstück (rabo)!
Young Frankenstein: Eso se sobreentiende.
Inga: ¡Uf!
Igor: ¡Pues va a ser muy popular!
martes, 31 de enero de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
"Un país sin innovación está abocado al fracaso"
Ángel García Crespo | Madrid
No puede causarme nada más preocupación que la desaparición de las palabras ciencia, tecnología, innovación en los nuevos ministerios. La presión mediática de los propios medios, por el tema cultural (la cultura de las letras), ha permitido la subsistencia de un tercio del ministerio de cultura (educación, cultura y deporte) haciendo que desapareciera la palabra ciencia.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa; ¿para que? Si lo importante es la cultura y el deporte frente a la ciencia. ¿Que se paralizan las ayudas a la investigación en el nuevo plan nacional? No pasa nada ¿Que se va al garete el centro de investigación Príncipe Felipe? No pasa nada, ¿Que no se renuevan contratos a investigadores en la Universidad de Santiago de Compostela? No pasa nada.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa
Al fin y al cabo siempre nos quedan la cultura y el deporte. Claro, que iremos a los museos y al teatro en coches de tecnología no española y veremos el futbol (¿o es que hay más deportes?) en televisiones de alta definición fabricadas e ideadas en el extranjero. No pasa nada. ¿Para qué queremos innovar, crear ciencia y conocimientos? Para nada.
Somos el país de Velázquez, Cervantes, Galdós, Unamuno… ¿no fue éste último el que dijo 'que inventen ellos'? Se fueron la ciencia, la tecnología y la innovación de los ministerios, el de industria se queda con la energía y el turismo. Eso sí, que no falte el sol que de momento es lo que parece tenemos seguro, hasta que las cosas se tranquilicen en el otro lado del Mediterráneo y Marruecos, Túnez, Egipto y por qué no Libia, y vuelvan a ser destinos seguros. Qué bonita palabra, destino; hemos perdido una gran oportunidad, hemos borrado del mapa al ministerio de ciencia e innovación.
Claro, esas cosas no venden, no se sabe muy bien qué es eso, somos un país de letras, de letras de cambio quiero decir, un país hipotecado que no es capaz de ver que la única posibilidad de obtener una ventaja competitiva a largo plazo es la innovación, la creación de nuevos productos y de esa forma favorecer la exportación.
Me hubiera gustado poner números en este artículo, pero he preferido ser patriota y no hacerlo, que para algo somos de letras. Tal vez ello ha hecho que las cuentas no cuadren. Y seguirán sin cuadrar si se nos olvida que un país sin innovación está abocado al fracaso; conseguiremos reducir el déficit, pero cuando ya empecemos a levantar la cabeza veremos lo lejos que están nuestros vecinos, o tal vez lo cerca que se encontrarán porque los tendremos en casa en forma de televisiones, teléfonos, tabletas, etc. Porque ellos sí que apuestan por la investigación, el desarrollo y la innovación.
Un país sin innovación está abocado al fracaso
En Alemania tienen Ministerio de 'Economía y Tecnología' y de 'Educación e Investigación', en Japón tienen 'Ministro de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología' porque no pasa nada por poner un nombre largo, al fin y al cabo somos de letras, ¿no? Y como diría el poeta 'la ausencia es el olvido'.
Pero hay pequeñas luces que brillan en la oscuridad sombría del futuro de nuestro país, como el proyecto que se ha llevado a cabo de implantar una guía accesible para museos, con tecnología, sin contar el hardware, totalmente española. Qué cosas, se unieron líneas de diversos ministerios, política social, cultura, pero eso sólo pudo ser posible gracias a la innovación. Las películas españolas se graban, porque ya rodarse, se rueda poco, con tecnología extranjera, y se proyectan en salas españolas con tecnología extranjera, y se ven en las casas con tecnología extranjera. Nuestra cultura da de comer a muchos (extranjeros).
Tal vez es mejor que me deje de tonterías, que deje de investigar e innovar y siga escribiendo novelas, teatro que es lo que pide mi país. Espera, ahora que recuerdo, la última película que hice la grabé en Brasil porque aquí no conseguí financiación y allí sí. Si va a ser verdad que somos un país de letras, de letras de cambio.
Por Ángel García Crespo es director del Instituto Pedro Juan de Lastanosa de desarrollo tecnológico y promoción de la innovación de la Universidad Carlos III de Madrid
No puede causarme nada más preocupación que la desaparición de las palabras ciencia, tecnología, innovación en los nuevos ministerios. La presión mediática de los propios medios, por el tema cultural (la cultura de las letras), ha permitido la subsistencia de un tercio del ministerio de cultura (educación, cultura y deporte) haciendo que desapareciera la palabra ciencia.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa; ¿para que? Si lo importante es la cultura y el deporte frente a la ciencia. ¿Que se paralizan las ayudas a la investigación en el nuevo plan nacional? No pasa nada ¿Que se va al garete el centro de investigación Príncipe Felipe? No pasa nada, ¿Que no se renuevan contratos a investigadores en la Universidad de Santiago de Compostela? No pasa nada.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa
Al fin y al cabo siempre nos quedan la cultura y el deporte. Claro, que iremos a los museos y al teatro en coches de tecnología no española y veremos el futbol (¿o es que hay más deportes?) en televisiones de alta definición fabricadas e ideadas en el extranjero. No pasa nada. ¿Para qué queremos innovar, crear ciencia y conocimientos? Para nada.
Somos el país de Velázquez, Cervantes, Galdós, Unamuno… ¿no fue éste último el que dijo 'que inventen ellos'? Se fueron la ciencia, la tecnología y la innovación de los ministerios, el de industria se queda con la energía y el turismo. Eso sí, que no falte el sol que de momento es lo que parece tenemos seguro, hasta que las cosas se tranquilicen en el otro lado del Mediterráneo y Marruecos, Túnez, Egipto y por qué no Libia, y vuelvan a ser destinos seguros. Qué bonita palabra, destino; hemos perdido una gran oportunidad, hemos borrado del mapa al ministerio de ciencia e innovación.
Claro, esas cosas no venden, no se sabe muy bien qué es eso, somos un país de letras, de letras de cambio quiero decir, un país hipotecado que no es capaz de ver que la única posibilidad de obtener una ventaja competitiva a largo plazo es la innovación, la creación de nuevos productos y de esa forma favorecer la exportación.
Me hubiera gustado poner números en este artículo, pero he preferido ser patriota y no hacerlo, que para algo somos de letras. Tal vez ello ha hecho que las cuentas no cuadren. Y seguirán sin cuadrar si se nos olvida que un país sin innovación está abocado al fracaso; conseguiremos reducir el déficit, pero cuando ya empecemos a levantar la cabeza veremos lo lejos que están nuestros vecinos, o tal vez lo cerca que se encontrarán porque los tendremos en casa en forma de televisiones, teléfonos, tabletas, etc. Porque ellos sí que apuestan por la investigación, el desarrollo y la innovación.
Un país sin innovación está abocado al fracaso
En Alemania tienen Ministerio de 'Economía y Tecnología' y de 'Educación e Investigación', en Japón tienen 'Ministro de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología' porque no pasa nada por poner un nombre largo, al fin y al cabo somos de letras, ¿no? Y como diría el poeta 'la ausencia es el olvido'.
Pero hay pequeñas luces que brillan en la oscuridad sombría del futuro de nuestro país, como el proyecto que se ha llevado a cabo de implantar una guía accesible para museos, con tecnología, sin contar el hardware, totalmente española. Qué cosas, se unieron líneas de diversos ministerios, política social, cultura, pero eso sólo pudo ser posible gracias a la innovación. Las películas españolas se graban, porque ya rodarse, se rueda poco, con tecnología extranjera, y se proyectan en salas españolas con tecnología extranjera, y se ven en las casas con tecnología extranjera. Nuestra cultura da de comer a muchos (extranjeros).
Tal vez es mejor que me deje de tonterías, que deje de investigar e innovar y siga escribiendo novelas, teatro que es lo que pide mi país. Espera, ahora que recuerdo, la última película que hice la grabé en Brasil porque aquí no conseguí financiación y allí sí. Si va a ser verdad que somos un país de letras, de letras de cambio.
Por Ángel García Crespo es director del Instituto Pedro Juan de Lastanosa de desarrollo tecnológico y promoción de la innovación de la Universidad Carlos III de Madrid
miércoles, 14 de diciembre de 2011
El puente de los asesinos. Arturo Pérez-Reverte.
Vídeo de la presentación en el Teatro Español de Madrid de la nueva novela del capitán Alatriste. | Alfaguara España
"-Nunca sabe uno cuánto puede durar el favor- concluyó-. Así que debo darme prisa en mojar pan en la salsa, antes de que cdambie la conjunción propicia de los astros... En España, amigos míos, llegar al colmo de la fortuna es, siempre, estar a punto de perderla:"
"...Llegaba con recato de monja, miraba con aplomo de casada y se despojaba con modales de bachillera del abrocho; y una vez la corneta tocaba a degüello, salía harto aficionada, ambladora de caderas, con mucha y sabia aplicación. Que cual solía decir don Francisco de Quevedo, y no era el único, en cierta clase de mujeres la hermosura sin desvergüenza es vianda sin sal. Por mi parte y como novillo joven todo lo embiste..."
"-¿Nunca os cansáis de vagar y de correr, señor capitán?... ¿De que os compren y os vendan?
- A veces."
"-No. Sólo tengo ganas de reír, capitán Alatriste... Una carcajada que estremezca a reyes, dogos y papas.
Mi antiguo amo se había echado hacia atrás, reostándose en el respaldo de la silla. Los dos hombres se sostenían la mirada: sardónico uno, sereno el otro.
-¿Y después? -preguntó el capitán.
-Después, que el diablo nos lleve."
"Entonces observé que mi antiguo amo alzaba despacio una mano para pasarse dos dedos por el mostacho; y ese ademán, tan conocido por mí, me alarmó más que todo lo dicho por Malatesta.
-Ciudades y caballos de madera, capitán Alatriste -apuntó el sicario-. Vos y yo. Y que se jodan.
-¿Quiénes?
-Da igual. Todos."
"-Íñigo.
-Dígame vuestra merced.
Dudó un momento, antes de hablar.
-A veces, cuando eras un crío, te miraba dormido.
Me quedé inmóvil. No esperaba aquello. Mi antiguo amo seguía de pie junto a la estufa, una mano apoyada en la cazoleta de la espada que pendía a su costado.
-Pasaba horas mirándote -añadió-. Dándole vueltas a la cabeza... Maldecía de la responsabilidad.
Tambie´n yo te miraba de lejos, pensé de pronto. Armándote taciturno para salir a ganar unos maravedíes que nos dieran de comer. Ahogando luego remordimientos mientras bebías en silencio, en la penumbra de nuestro pobre cuarto. Te oía caminar cada noche, desvelado como un fantasma en la oscuridad. Hacías crujir el suelo de madera con pasos interminables, canturreando y recitando versos entre dientes para aliviar el dolor de las viejas heridas.
Todo esó pensé en un instante. Habría querido decírselo en voz alta, pero me contuve. Que si la madurez es fría y seca, la mocedad resulta caliente y húmeda: temí que la inesperada ternura que de pronto me removía por dentro se traicionara en mi voz. Fue el capitán quien remató el asunto, escogiéndose de hombros.
-Pero son las reglas -dijo.
Se apartó de la estufa para dirigirse a la cama donde estaban nuestras capas y sombreros -observé que había cambiado el de castor por su chapeo habitual de faldas anchas-. Al pasar por mi lado se detuvo, muy cerca.
-Nunca olvides las reglas. Las propias... En gente como nosotros, es lo único a lo que acogerse cuando todo se va al carajo."
"-Esta noche mi padre estaría orgulloso de mí, supongo
-Claro. Lo que digo es que...
-Me sobra con eso."
"-Nunca sabe uno cuánto puede durar el favor- concluyó-. Así que debo darme prisa en mojar pan en la salsa, antes de que cdambie la conjunción propicia de los astros... En España, amigos míos, llegar al colmo de la fortuna es, siempre, estar a punto de perderla:"
"...Llegaba con recato de monja, miraba con aplomo de casada y se despojaba con modales de bachillera del abrocho; y una vez la corneta tocaba a degüello, salía harto aficionada, ambladora de caderas, con mucha y sabia aplicación. Que cual solía decir don Francisco de Quevedo, y no era el único, en cierta clase de mujeres la hermosura sin desvergüenza es vianda sin sal. Por mi parte y como novillo joven todo lo embiste..."
"-¿Nunca os cansáis de vagar y de correr, señor capitán?... ¿De que os compren y os vendan?
- A veces."
"-No. Sólo tengo ganas de reír, capitán Alatriste... Una carcajada que estremezca a reyes, dogos y papas.
Mi antiguo amo se había echado hacia atrás, reostándose en el respaldo de la silla. Los dos hombres se sostenían la mirada: sardónico uno, sereno el otro.
-¿Y después? -preguntó el capitán.
-Después, que el diablo nos lleve."
"Entonces observé que mi antiguo amo alzaba despacio una mano para pasarse dos dedos por el mostacho; y ese ademán, tan conocido por mí, me alarmó más que todo lo dicho por Malatesta.
-Ciudades y caballos de madera, capitán Alatriste -apuntó el sicario-. Vos y yo. Y que se jodan.
-¿Quiénes?
-Da igual. Todos."
"-Íñigo.
-Dígame vuestra merced.
Dudó un momento, antes de hablar.
-A veces, cuando eras un crío, te miraba dormido.
Me quedé inmóvil. No esperaba aquello. Mi antiguo amo seguía de pie junto a la estufa, una mano apoyada en la cazoleta de la espada que pendía a su costado.
-Pasaba horas mirándote -añadió-. Dándole vueltas a la cabeza... Maldecía de la responsabilidad.
Tambie´n yo te miraba de lejos, pensé de pronto. Armándote taciturno para salir a ganar unos maravedíes que nos dieran de comer. Ahogando luego remordimientos mientras bebías en silencio, en la penumbra de nuestro pobre cuarto. Te oía caminar cada noche, desvelado como un fantasma en la oscuridad. Hacías crujir el suelo de madera con pasos interminables, canturreando y recitando versos entre dientes para aliviar el dolor de las viejas heridas.
Todo esó pensé en un instante. Habría querido decírselo en voz alta, pero me contuve. Que si la madurez es fría y seca, la mocedad resulta caliente y húmeda: temí que la inesperada ternura que de pronto me removía por dentro se traicionara en mi voz. Fue el capitán quien remató el asunto, escogiéndose de hombros.
-Pero son las reglas -dijo.
Se apartó de la estufa para dirigirse a la cama donde estaban nuestras capas y sombreros -observé que había cambiado el de castor por su chapeo habitual de faldas anchas-. Al pasar por mi lado se detuvo, muy cerca.
-Nunca olvides las reglas. Las propias... En gente como nosotros, es lo único a lo que acogerse cuando todo se va al carajo."
"-Esta noche mi padre estaría orgulloso de mí, supongo
-Claro. Lo que digo es que...
-Me sobra con eso."
miércoles, 30 de noviembre de 2011
J.M. Coetzee. Juventud.
"Una vez, cuando era un niño inocente, creyó que la inteligencia, creyó que la inteligencia era el único criterio importante, que mientras fuera lo bastante listo podría conseguir cualquier cosa que deseara. Ir a la universidad le puso en su sitio. La universidad se enfrenta a la vida real, donde ni siquiera hay exámenes en los que apoyarse. Por lo visto, en la vida real lo único que sabe hacer bien es sentirse deprimido. En el sufrimiento sigue siendo el mejor de la clase. La cantidad de miserias que es capaz de atraer y mantener parece no tener límite. Incluso mientras camina lenta psadamente por las frías calles de esta ciudad extraña, sin rumbo, andando solo para cansarse y que así cuando regresa a su cuarto al menos pueda dormir, no siente en su interior la menor disposición a romper el peso del sufrimiento. El sufrimiento es su elementos. Se siente en casa en el sufrimiento, como pez en el agua. Si abolieran el sufrimiento, no sabría qué hacer con su vida.
La felicidad, se dice, no enseña nada. El sufrimiento, por otra parte, te curte para el futuro. El sufrimiento es la escuela del alma."
"No le gustan las malas noticias. En particular, no le gustan las malas noticias sobre él. Ya soy lo bastante duro conmigo mismo, se dice; no necesito la ayuda de los demás. Es una sofistería en la que se apoya de vez en cuando para acallar las críticas: aprendió su utilidad cuando Jacqueline, desde la perspectiva de una mujer de treinta años, le dijo lo que pensaba de él como amante. Ahora, en cuanto una relación empieza a perder fuelle, se retira. Detesta las escenas, los estallidos de mal humor, las verdades desagradables, y hace todo lo que está en su mano para evitarlos."
La felicidad, se dice, no enseña nada. El sufrimiento, por otra parte, te curte para el futuro. El sufrimiento es la escuela del alma."
"No le gustan las malas noticias. En particular, no le gustan las malas noticias sobre él. Ya soy lo bastante duro conmigo mismo, se dice; no necesito la ayuda de los demás. Es una sofistería en la que se apoya de vez en cuando para acallar las críticas: aprendió su utilidad cuando Jacqueline, desde la perspectiva de una mujer de treinta años, le dijo lo que pensaba de él como amante. Ahora, en cuanto una relación empieza a perder fuelle, se retira. Detesta las escenas, los estallidos de mal humor, las verdades desagradables, y hace todo lo que está en su mano para evitarlos."
martes, 29 de noviembre de 2011
Lope de Vega. A mis soledades voy.
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de má
sotros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobediente
sa la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de má
sotros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobediente
sa la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
Alexandre Dumas. Los tres mosqueteros.
¡Oh, querido d’Artagnan! -continuó Aramis, tomando un ligero acento de amargura-. Creedme, ocultad vuestras llagas cuando las tengáis, pues el silencio es la última felicidad para los desgraciados; guardaos de confiar vuestros pesares a nadie; los que nos oyen se alimentan de nuestras lágrimas, como las moscas de la sangre de un animal herido. "
Albert Einstein.
¿POR QUÉ SOCIALISMO?
"La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo — no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción —es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional— puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares. (...) El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos. "
MI VISIÓN DEL MUNDO.
" Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía. Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma. (...) Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecución de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía, de hombres o de comunidades humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aún a la familia más cercana. Si siempre fui algo extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años. (...) El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no la conoce, quien no puede asombrarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso -aunque mezclada de temor- ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto. En ese sentido, y sólo en éste, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimenten esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la Naturaleza. "
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