viernes, 28 de agosto de 2026

Reso. Eurípides.

HÉCTOR: ¿Qué mayor recompensa esperas de mí?

DOLÓN: ¡Los caballos de Aquiles! Merece un premio digno de su hazaña quien se juega la vida a los dados de un dios.

 

HÉCTOR: Ya que a mi lanza le sonríe el destino y Zeus está de nuestra parte, encontraré muchos amigos. Pero para nada necesitamos a los que en otro tiempo no compartieron nuestras fatigas, cuando el destructor Ares destrozaba, con soplo huracanado, las velas de esta tierra. Reso nos muestra de qué clase es su amor a Troya: viene al festín sin haber estado presente cuando los cazadores obtuvieron las presas, y sin haber tomado parte en la lucha.

 

ÁURIGA DE RESO: … Has sido tú quien ha hecho eso… Y lo has hecho llevado del deseo de los caballos… ¿Quién podría atravesar las líneas troyanas y llegar a nosotros sin ser visto?

HÉCTOR: …No se ha apoderado de mí un deseo tan desmedido de esos caballos (de Aquiles) como para dar muertes a mis amigos. Es Odiseo quien lo ha hecho. ¿Qué otro hombre entre los argivos hubiera sido capaz de planearlo y llevarlo a cabo? Temo, y mi corazón está inquieto por ello, que se haya tropezado, además, con Dolón y que le haya matado.

 

MUSA: ¡Perezca el descendiente de Eneo (Diomedes)! ¡Perezca el hijo de Laertes, que me ha privado de mi hijo, el más esclarecido de los héroes! ¡Perezca Helena que, abandonando su morada, navegó en pos de un lecho frigio, y te ha hecho perecer a ti al pie de Ilión y en defensa de Troya, oh queridísimo, y ha despoblado de valientes guerreros a innúmeras ciudades!

HÉCTOR: …¿no es natural que enviase heraldos a mis amigos, a fin de que acudiesen en auxilio de mi país? Los envié, y, cumpliendo con su deber, Reso vino dipuesto a combatir a mi lado.

MUSA: … Oh dolores de los que engendran hijos, sufrimiento de los mortales! Quien piense en vosotros con sentido común pasará la vida sin hijos, y de ese modo no tendrá que sepultar a quienes son su propia sangre.

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