...Elegir lo más apropiado entre lo que ya se tiene puesto que una no puede renovarse el guardarropa entero cada vez que camba de peluca... Y acto seguido al salir a la calle ya se es otra persona. No del todo pero casi. Y si eso no camba la vida ayuda a matar el tempo sobre todo cuando ya no se espera que suceda gran cosa.
Alex gusta a los hombre de todas las edades, es la ventaja de tener treinta años.
En circunstancias ordinarias para mentir convincentemente hace falta talento: exige energía creatividad, sangre fría y memora y es mucho más difícil de lo que puede parecer. Mentir a una autoridad es un ejercicio muy ambicioso que exige el dominio absoluto de todas esas cualidades.
La vida siempre nos alcanza`no hay nada que hacer es imposible escapar.
jueves, 26 de noviembre de 2015
viernes, 30 de octubre de 2015
Ítaca. Kavafis.
... Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti...
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti...
domingo, 25 de octubre de 2015
Kennedy
"Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera que sean las consecuencias personales, cualesquiera que sean los obstáculos, el peligro o la presión. Ésta es la base de toda la moralidad humana."
El problema del aforismo es saber si ese deber es moralmente aceptable o no.
Si quien la dice es el difunto juez Falcone no hay nada más que añadir
El problema del aforismo es saber si ese deber es moralmente aceptable o no.
Si quien la dice es el difunto juez Falcone no hay nada más que añadir
Irène. Pierre Lamaitre.
En cuanto a Camille, sus horarios dependían directamente de la miseria del mundo, así que llegaba tarde y se marchaba temprano.
Los dos hombres se sonrieron con franqueza. Era la primera vez que sonreían de esa forma. Y la primera sonrisa, entre dos hombres, es el principio del reconocimiento o de los problemas.
Los dos hombres se sonrieron con franqueza. Era la primera vez que sonreían de esa forma. Y la primera sonrisa, entre dos hombres, es el principio del reconocimiento o de los problemas.
sábado, 5 de septiembre de 2015
La isla del fin de la suerte. Lorenzo Silva.
No sé vosotros, pero yo estoy harto de que la gente me cuente su vida y además se muestre siempre convencida de que su vida tiene que importarme un huevo.
El ser humano tiene una propensión natural a reconocer el principio de autoridad. Sólo hay que hacerla sentir, sin miramientos de ninguna clase. Con espontaneidad y resolución.
Me miraba como si estuviera soñando.
Cada lector del Quijote crea su experiencia vida de él a partir de las cenizas escritas que dejó un difunto ilustre, pero difunto, llamado Miguel de Cervantes. Y el libro, que ya no necesita a Cervantes, necesita en cambio a ese lector que lo resucita, y que seguramente lo convierte en algo diferente de lo que el propio Cervantes se propuso hacer. La comunidad literaria, en cada época, no es un conjunto de escritores, en cada época, no es un conjunto de escritores, sino de lectores.
La lectura es comunicación en el seno de la soledad.
Demian. Hermann Hesse.
A veces sabía yo que mi meta en la vida era llegar a ser como mis padres, tan claro y limpio, superior y ordenado como ellos; pero el camino era largo, y para llegar a la meta había que ir al colegio y estudiar, sufrir pruebas y exámenes; y el camino iba siempre bordeando el otro mundo más oscuro, a veces lo atravesaba y no era del todo imposible quedarse y hundirse en él.
Lo hombre con valor y carácter siempre les han resultado siniestros a la gente. Que anduviera suelta una raza de hombres audaces e inquietantes resultaba incomodísimo.
Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor. Hasta ahora has sabido que tu "mundo permitido" sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar.
El que es demasiado cómo para pensar por su cuenta y erigirse en su propio juez, se somete a la prohibiciones, tal como las encuentra. Eso es muy fácil. Pero otros sienten en sí su propia ley; a ésos les están prohibidas cosas que los hombres de honor hacen diariamente y les están permitidas otras que normalmente están mal vistas. Cada cual tiene que responder de sí mismo.
Pero en los casos en los que no ha sido la costumbre sino el más íntimo impulso el que nos ha llevado a ofrecer amor y veneración, cuando hemos sido discípulos y amigos de todo corazón, el momento de reconocer que la corriente dominante en nosotros se aparta de la persona querida es amargo y terrible. Cada pensamiento que rechaza al amigo y al maestro se vuelve con aguijón venenoso contra nuestro propio corazón; cada golpe de defensa nos da en l propia cara. A quien creía actuar según una moral válida se le aparecen las palabras "infidelidad" e "ingratitud" como vergonzosos reproches y estigmas; el corazón aterrado huye temeroso a refugiarse en los amados valles de las virtudes infantiles. Me costaba trabajo comprender que también esta ruptura ha de ser llevada a cabo, que también hay que cortar este lazo.
lunes, 10 de agosto de 2015
Amor, curiosidad, prozac y dudas. Lucía Etxebarría.
...Entre las tribus africanas la media semanal de horas de trabajo de un adulto ronda la decena. El hombre europeo supera con mucho las cuarenta. El progreso ha superado al Dios original en todo, incluso en crueldad.
... Había coincidido con los felices ochenta, aquellos años dorados en que se contrataba a perfectos inútiles por cifras astronómicas, como si fueran jugadores de fútbol. Lo que yo te diga, que le tocó la lotería demográfica...
Y a los que veníamos por detrás nos tocaba apechugar con el desfase y cobrar unos sueldos de mierda para compensar, trabajando, eso sí, tantas o más horas que él. Porque jamás salíamos a nuestra hora, jamás cumplíamos las ocho horas reglamentarias, y no nos pagaban las extraordinarias, por supuesto, porque había que trabajar y sacrificarse por la empresa, y bastante afortunados podíamos sentirnos de estar allí, con un canto en los dientes nos podíamos dar, porque por cada uno de nosotros había cuatro muertos de hambre, cuatro buitres carroñeros volando en círculos alrededor de nuestras cabezas, dispuestos a hacerse con nuestro puestos a la mínima oportunidad, como el jefe de personal no perdía ocasión de recordarnos.
Me fijo en su cara. Le falta algo, no sé, expresión, diría yo. Una cara que ha envejecido pero no ha madurado.
... Había coincidido con los felices ochenta, aquellos años dorados en que se contrataba a perfectos inútiles por cifras astronómicas, como si fueran jugadores de fútbol. Lo que yo te diga, que le tocó la lotería demográfica...
Y a los que veníamos por detrás nos tocaba apechugar con el desfase y cobrar unos sueldos de mierda para compensar, trabajando, eso sí, tantas o más horas que él. Porque jamás salíamos a nuestra hora, jamás cumplíamos las ocho horas reglamentarias, y no nos pagaban las extraordinarias, por supuesto, porque había que trabajar y sacrificarse por la empresa, y bastante afortunados podíamos sentirnos de estar allí, con un canto en los dientes nos podíamos dar, porque por cada uno de nosotros había cuatro muertos de hambre, cuatro buitres carroñeros volando en círculos alrededor de nuestras cabezas, dispuestos a hacerse con nuestro puestos a la mínima oportunidad, como el jefe de personal no perdía ocasión de recordarnos.
Me fijo en su cara. Le falta algo, no sé, expresión, diría yo. Una cara que ha envejecido pero no ha madurado.
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