lunes, 15 de diciembre de 2025

Agnes Grey. Anne Brontë.

Me resulta difícil concebir situaciones más desoladoras que ésta: por mucho que desees el éxito, por mucho que luches por cumplir con tu deber, tus esfuerzos se ven frustrados y aniquilados por los que están por debajo de ti e injustamente censurados y malinterpretados por los que están por encima. 

Y me dejó, ofendida por mi falta de compresión, y, sin duda, pensando que la envidiaba. Yo no la envidiaba…, o, al menos, no creía envidiarla en absoluto. La compadecía; sentía asombro y un horrible rechazo por su cruel vanidad. Me preguntaba por qué tanta belleza recaía en personas que tan mal uso hacían de ella, y se les negaba a otras que podrían emplearla en beneficio propio y en el de los demás. Pero Dios sabe lo que hace, pensé. Seguramente hay hombres tan vanos, egoístas y crueles como ella, y quizá este tipo de mujer sea el castigo que merecen.


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