¿Y por qué se retiró si le
gustaba tanto el mar? – preguntó Lucy.
-Me estaba haciendo viejo en
todos los aspectos – dijo el capitán-; más corto de vista y de resuello, de
juicio y movimientos más lentos. Uno tiene que ser capitán de sí mismo ante de
ser capitán de mar.
… en general, las habladurías no son más que un reflejo de la mente retorcida de la gente salida a la superficie.
Era imposible de explicar, ni siquiera a Anna, que sentirse solo no tenía nada que ver con la sociedad, sino con el espíritu, y que por esa misma razón esa sensación se veía agravada a menudo estando en compañía.

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