miércoles, 8 de febrero de 2012
Sueños de un seductor. Play It again, Sam. Woody Allen
Ella: - Suicidarme.
Allan: - ¿Y el viernes por la noche?
martes, 7 de febrero de 2012
De Poemas póstumos, 1968. Gil de Biedma.
De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
miércoles, 1 de febrero de 2012
Mario Benedetti. No te Salves.
martes, 31 de enero de 2012
El jovencito Frankenstein.
decidí hacer una criatura de una estatura gigante.
¡Claro! Eso lo simplifica todo.
Inga: En otras palabras: sus venas, sus pies, sus manos, sus órganos, todo
tendrá que ser aumentado
Young Frankenstein: ¡Exacto!
Inga: ¡Tendrá un enorme schwanzstück (rabo)!
Young Frankenstein: Eso se sobreentiende.
Inga: ¡Uf!
Igor: ¡Pues va a ser muy popular!
jueves, 19 de enero de 2012
"Un país sin innovación está abocado al fracaso"
No puede causarme nada más preocupación que la desaparición de las palabras ciencia, tecnología, innovación en los nuevos ministerios. La presión mediática de los propios medios, por el tema cultural (la cultura de las letras), ha permitido la subsistencia de un tercio del ministerio de cultura (educación, cultura y deporte) haciendo que desapareciera la palabra ciencia.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa; ¿para que? Si lo importante es la cultura y el deporte frente a la ciencia. ¿Que se paralizan las ayudas a la investigación en el nuevo plan nacional? No pasa nada ¿Que se va al garete el centro de investigación Príncipe Felipe? No pasa nada, ¿Que no se renuevan contratos a investigadores en la Universidad de Santiago de Compostela? No pasa nada.
Está claro que la ciencia no importa. Mi hija mayor, en segundo de bachillerato y preparándose para ser enfermera, no cursa matemáticas, es una optativa
Al fin y al cabo siempre nos quedan la cultura y el deporte. Claro, que iremos a los museos y al teatro en coches de tecnología no española y veremos el futbol (¿o es que hay más deportes?) en televisiones de alta definición fabricadas e ideadas en el extranjero. No pasa nada. ¿Para qué queremos innovar, crear ciencia y conocimientos? Para nada.
Somos el país de Velázquez, Cervantes, Galdós, Unamuno… ¿no fue éste último el que dijo 'que inventen ellos'? Se fueron la ciencia, la tecnología y la innovación de los ministerios, el de industria se queda con la energía y el turismo. Eso sí, que no falte el sol que de momento es lo que parece tenemos seguro, hasta que las cosas se tranquilicen en el otro lado del Mediterráneo y Marruecos, Túnez, Egipto y por qué no Libia, y vuelvan a ser destinos seguros. Qué bonita palabra, destino; hemos perdido una gran oportunidad, hemos borrado del mapa al ministerio de ciencia e innovación.
Claro, esas cosas no venden, no se sabe muy bien qué es eso, somos un país de letras, de letras de cambio quiero decir, un país hipotecado que no es capaz de ver que la única posibilidad de obtener una ventaja competitiva a largo plazo es la innovación, la creación de nuevos productos y de esa forma favorecer la exportación.
Me hubiera gustado poner números en este artículo, pero he preferido ser patriota y no hacerlo, que para algo somos de letras. Tal vez ello ha hecho que las cuentas no cuadren. Y seguirán sin cuadrar si se nos olvida que un país sin innovación está abocado al fracaso; conseguiremos reducir el déficit, pero cuando ya empecemos a levantar la cabeza veremos lo lejos que están nuestros vecinos, o tal vez lo cerca que se encontrarán porque los tendremos en casa en forma de televisiones, teléfonos, tabletas, etc. Porque ellos sí que apuestan por la investigación, el desarrollo y la innovación.
Un país sin innovación está abocado al fracaso
En Alemania tienen Ministerio de 'Economía y Tecnología' y de 'Educación e Investigación', en Japón tienen 'Ministro de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología' porque no pasa nada por poner un nombre largo, al fin y al cabo somos de letras, ¿no? Y como diría el poeta 'la ausencia es el olvido'.
Pero hay pequeñas luces que brillan en la oscuridad sombría del futuro de nuestro país, como el proyecto que se ha llevado a cabo de implantar una guía accesible para museos, con tecnología, sin contar el hardware, totalmente española. Qué cosas, se unieron líneas de diversos ministerios, política social, cultura, pero eso sólo pudo ser posible gracias a la innovación. Las películas españolas se graban, porque ya rodarse, se rueda poco, con tecnología extranjera, y se proyectan en salas españolas con tecnología extranjera, y se ven en las casas con tecnología extranjera. Nuestra cultura da de comer a muchos (extranjeros).
Tal vez es mejor que me deje de tonterías, que deje de investigar e innovar y siga escribiendo novelas, teatro que es lo que pide mi país. Espera, ahora que recuerdo, la última película que hice la grabé en Brasil porque aquí no conseguí financiación y allí sí. Si va a ser verdad que somos un país de letras, de letras de cambio.
Por Ángel García Crespo es director del Instituto Pedro Juan de Lastanosa de desarrollo tecnológico y promoción de la innovación de la Universidad Carlos III de Madrid
miércoles, 14 de diciembre de 2011
El puente de los asesinos. Arturo Pérez-Reverte.
"-Nunca sabe uno cuánto puede durar el favor- concluyó-. Así que debo darme prisa en mojar pan en la salsa, antes de que cdambie la conjunción propicia de los astros... En España, amigos míos, llegar al colmo de la fortuna es, siempre, estar a punto de perderla:"
"...Llegaba con recato de monja, miraba con aplomo de casada y se despojaba con modales de bachillera del abrocho; y una vez la corneta tocaba a degüello, salía harto aficionada, ambladora de caderas, con mucha y sabia aplicación. Que cual solía decir don Francisco de Quevedo, y no era el único, en cierta clase de mujeres la hermosura sin desvergüenza es vianda sin sal. Por mi parte y como novillo joven todo lo embiste..."
"-¿Nunca os cansáis de vagar y de correr, señor capitán?... ¿De que os compren y os vendan?
- A veces."
"-No. Sólo tengo ganas de reír, capitán Alatriste... Una carcajada que estremezca a reyes, dogos y papas.
Mi antiguo amo se había echado hacia atrás, reostándose en el respaldo de la silla. Los dos hombres se sostenían la mirada: sardónico uno, sereno el otro.
-¿Y después? -preguntó el capitán.
-Después, que el diablo nos lleve."
"Entonces observé que mi antiguo amo alzaba despacio una mano para pasarse dos dedos por el mostacho; y ese ademán, tan conocido por mí, me alarmó más que todo lo dicho por Malatesta.
-Ciudades y caballos de madera, capitán Alatriste -apuntó el sicario-. Vos y yo. Y que se jodan.
-¿Quiénes?
-Da igual. Todos."
"-Íñigo.
-Dígame vuestra merced.
Dudó un momento, antes de hablar.
-A veces, cuando eras un crío, te miraba dormido.
Me quedé inmóvil. No esperaba aquello. Mi antiguo amo seguía de pie junto a la estufa, una mano apoyada en la cazoleta de la espada que pendía a su costado.
-Pasaba horas mirándote -añadió-. Dándole vueltas a la cabeza... Maldecía de la responsabilidad.
Tambie´n yo te miraba de lejos, pensé de pronto. Armándote taciturno para salir a ganar unos maravedíes que nos dieran de comer. Ahogando luego remordimientos mientras bebías en silencio, en la penumbra de nuestro pobre cuarto. Te oía caminar cada noche, desvelado como un fantasma en la oscuridad. Hacías crujir el suelo de madera con pasos interminables, canturreando y recitando versos entre dientes para aliviar el dolor de las viejas heridas.
Todo esó pensé en un instante. Habría querido decírselo en voz alta, pero me contuve. Que si la madurez es fría y seca, la mocedad resulta caliente y húmeda: temí que la inesperada ternura que de pronto me removía por dentro se traicionara en mi voz. Fue el capitán quien remató el asunto, escogiéndose de hombros.
-Pero son las reglas -dijo.
Se apartó de la estufa para dirigirse a la cama donde estaban nuestras capas y sombreros -observé que había cambiado el de castor por su chapeo habitual de faldas anchas-. Al pasar por mi lado se detuvo, muy cerca.
-Nunca olvides las reglas. Las propias... En gente como nosotros, es lo único a lo que acogerse cuando todo se va al carajo."
"-Esta noche mi padre estaría orgulloso de mí, supongo
-Claro. Lo que digo es que...
-Me sobra con eso."


