Pero la pura verdad es que es triste pasar de los sesenta. Todo son sombras alargadas: los amigos se mueren o enferman. Te envuelve un velo de melancolía que te obliga a reconocer que tu vida, aunque feliz y afortunada, ha estado llena de decepciones y errores, pequeños y grandes. Hay sueños que nunca se harán realidad, ambiciones que nunca llegarán a alcanzarse del todo. Hay, en suma, arrepentimiento.
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